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“Nicaragua se ha convertido en una sociedad empastillada”, afirmó la siquiatra Gioconda Cajina. La población se automedica sin control, y no toma en cuenta los efectos secundarios de muchos fármacos que alteran además de la salud física, la mental. Lo más delicado es que muchos de estos medicamentos son vendidos sin receta médica, aumentado así los riesgos.

La doctora Cajina comentó que cada paciente que asiste a su consultorio llega tomando cualquier tipo de pastilla, muchos de ellos sin receta médica, pues ya es cultura el automedicarse.

“Las personas están abusando de los fármacos, y hay quienes toman una pastilla para dormir, otra para levantarse, para el dolor de cabeza, para la angustia, y mantienen todo su organismo intoxicado de pastillas”, dijo la siquiatra.

La especialista explicó que todos los medicamentos van al cerebro y afectan el sistema nervioso central, ya sea ésta una simple Aspirina, o aquellos productos que son de uso popular como la Acetominofén, Iboprofeno, y la Diclofenac, ya ni se diga la Tramadol que es un derivado de la Heroína.

La doctora Cajina hizo un llamado al Ministerio de Salud, y a las organizaciones médicas, a que conformen una institución que regule la venta indiscriminada de medicamentos que no porten el recetario indicado por el galeno.

Los efectos secundarios

Otro de los problemas al tomar medicamento sin prescripción médica, es que podemos dañar cualquier órgano del cuerpo. Incluso, dijo la doctora Cajina, algunos médicos recetan sin revisar los efectos colaterales de los fármacos.

Un ejemplo de esto es el Teoridazinal, mejor conocido Mederil, la cual salió en los 60, y fue sacada de circulación en los 90, sin embargo, aún sigue siendo recetada por médicos del Hospital Siquiátrico.

Esta droga, dijo Cajina, provoca arritmia cardiaca en los pacientes mentales. “El problema es que nadie defiende los derechos de las personas con problemas mentales”, expresó la Siquiatra.

“Las grandes compañía farmacéuticas también esconden información a los pacientes, y un claro ejemplo son los medicamentos que dañan el riñón. Estas fábricas están obligadas a poner una cinta negra en el empaque, pero no lo hacen, y a esto se suma que ni el Minsa ni otra organización revisa estos casos”, afirmó Cajina.

Medicamentos y la depresión

Cajina denunció que los medicamentos para diabéticos, hipertensos, cardíacos, e incluso los anticonceptivos, provocan estados depresivos en las personas, y los médicos no advierten sobre los efectos, pues sólo les interesa curar la dolencia física.

La doctora refirió el caso de una paciente que llegó en un estado sicótico depresivo, todo a causa de un tratamiento hormonal. Se suspendió el tratamiento, y la vida de la mujer volvió a ser normal, comentó la especialista. Agregó que la Menopausia es un proceso natural, y no una enfermedad de la mujer.

También comentó que todos los medicamentos para la Diabetes, incluso la insulina, producen alteraciones al sistema nervioso central.

“Lo único que le dicen a los pacientes con diabetes es que van a sentir falta del deseo sexual, y éste es el tema que más valorizan los médicos, pero no les indican que también produce estados depresivos. Todavía no se ha podido calcular una dosis que no haga un daño mínimo, pero como el paciente necesita el producto, por eso se lo tiene que tomar”, dijo la especialista.

Lo lamentable de todo esto, afirmó la siquiatra, es que el país tiene unos 60 años de vivir en la cultura de la pastilla, y se está trasladando de generación en generación. Las abuelas utilizan la Aspirina para todo, y automedican a la familia sin tomar en cuenta los efectos secundarios de los fármacos.