Luis Galeano
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Mario Alberto Rivas Reyes, hermano de Roberto Rivas, Presidente del Consejo Supremo Electoral, CSE, y de Harold Rivas, el embajador de Nicaragua en Costa Rica, fue nombrado por el presidente Daniel Ortega como empleado de la Secretaría de la Presidencia de la República, a la que ha representado en varios actos.

Se desconoce la fecha en que el gobernante realizó el nuevo nombramiento, pero Rivas Reyes, según La Gaceta, Diario Oficial, ha comparecido con su cargo en al menos dos reuniones de la Junta de Incentivos Turísticos del Instituto Nicaragüense de Turismo, Intur.

Ayer llamamos a Mario Rivas a la Presidencia ubicada en la Secretaría del partido de gobierno y que a la vez es la casa del presidente Ortega, pero después de indicarnos en un primer momento que no sabían de él, luego nos informaron que no se encontraba en ese lugar.

No es la primera vez

No es la primera vez que Ortega ubica a Mario Rivas Reyes en un alto cargo, ya que 15 días después de haber asumido el poder, lo nombró como Coordinador Técnico de la ahora desaparecida Unidad de Coordinación del Programa de Reforma y Modernización del Sector Público (Ucresep).

Los dos nombramientos de Ortega se han hecho aún cuando Rivas Reyes está registrado en la Procuraduría General de la República, en la “lista de ex funcionarios de administraciones anteriores pendientes de arreglos extrajudiciales con el Estado”, después de que la Contraloría le estableció junto a otros, una responsabilidad civil por el caso conocido en Cobranzas Bancarias (Cobanicsa) “La Cobra”.

La sanción fue por haber mal aplicado una normativa del Banco Central de Nicaragua, ocasionando pérdidas para el Estado por más de 28.2 millones de córdobas, los cuales tiene que resarcir al Estado por medio del pago de glosas. Rivas Reyes se amparó de esa resolución y la Corte Suprema de Justicia no se pronuncia sobre ese recurso interpuesto en el año 2003.

La primera reunión

Una de las reuniones en la que participó Rivas Reyes, como representante de la Secretaría de la Presidencia, según la Certificación No 947-306-JIT/2009, del Intur, publicada en La Gaceta, No 8 del miércoles 13 de enero de 2010, fue la que se dio en la ciudad de Managua, a las tres de la tarde del día 30 de septiembre del año 2009, en la Sala de Conferencias del Intur. La certificación se derivó del Acta No 5 de la Junta de Incentivos.

Ahí estuvieron Elvia Estrada Rosales, representante del Intur; Wilfredo Altamirano, Delegado por la Dirección General de Aduanas, DGA; César Hidalgo, representante de la Cámara Nacional de Turismo, Cantur; Uriel Figueroa, en nombre del Ministerio de Hacienda; Donald Porras, de la Cámara Nicaragüense de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa Turística (Canimet), y Mario Rivas Reyes, representando a la Secretaría de la Presidencia.

También estuvieron presentes, según La Gaceta, Miguel Romero, de la Cámara Nicaragüense de Turismo, Canatur, Gioconda Lezama, en nombre de la Asociación de Municipios de Nicaragua, Amunic y Eduardo Sandino Montes, secretario de la Junta, así como una lista de personas de apoyo técnico y jurídico.

En esa ocasión la Junta de Incentivos aprobó un proyecto de inversión en un hotel capitalino, que lo presentó ante ellos para gozar de los beneficios de la Ley No 306, Ley de Incentivos para la Industria Turística de Nicaragua.

El segundo encuentro

La segunda reunión en la que participó Mario Rivas Reyes, como representante de la Secretaría de la Presidencia, fue en diciembre del año pasado, según la Certificación No 048-306-JIT/2009, del Intur, derivada del Acta No 6 de la Junta.

Extrañamente, aunque esta reunión se dio el 1 de diciembre de 2009, es decir dos meses después que la anterior, fue publicada en La Gaceta No 4, del 7 de enero pasado, o sea cuatro ediciones y seis días antes del ejemplar que registró el primer encuentro.

En esa reunión, además de todos los presentes en la del 30 de septiembre, participaron Armando Hodgson, en nombre de la Dirección General de Ingresos, DGI y Nasser Silwany, diputado representante de la Comisión de Turismo de la Asamblea Nacional. Leonardo Torres, participó como representante de Cantur, en lugar de César Hidalgo.

La triada privilegiada

Roberto, Mario y Harold Rivas Reyes, son funcionarios públicos que pese a que se han visto envueltos en escándalos de manejo irregular de fondos públicos, fraudes electorales y graves sospechas de enriquecimiento ilícito, han salido bien librados de las amenazas y gozan de una suerte de inmunidad que los hace “diferentes” ante la justicia, en comparación con la mayoría de los nicaragüenses.

Harold Rivas, con no muy buenos antecedentes en el Consulado de Nicaragua en Washington, podría ser removido de la embajada de Costa Rica, por petición de la Cancillería de ese país. Según conocimos, ese ministerio le ha planteado al gobierno de Nicaragua que lo retire de la sede voluntariamente, para no verse en la obligación de declararlo non grato por el caso de los autos de lujo que manejan en ese país su hermano Roberto y sus hijos. Las investigaciones comprobaron que los vehículos fueron introducidos sin pagar impuestos, haciéndoles pasar como de uso diplomático.

Roberto Rivas, considerado una especie de Pachá nica, y director de la “orquesta” a quien le adjudicaron el más escandaloso fraude electoral desde el de 1947, es la manzana de la discordia entre Ortega y el ex presidente Arnoldo Alemán, en el nombramiento de más de una veintena de funcionarios a los que se les vence próximamente el período. Se dice que podría ser nombrado de embajador para superar el impasse, pero antes tiene que recibirse el visto bueno del cardenal Miguel Obando, aliado del partido gobernante y protector de los hermanos, hijos de Josefa Reyes Valenzuela, su asistente perpetua.