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La situación sufrida por la niñez haitiana y su desprotección ante el desastre es una puerta abierta para las adopciones ilegales y los tratantes de personas, por lo que organizaciones que trabajan con la niñez no consideran idónea la idea de que Nicaragua sea un hogar sustituto para niños haitianos o se les adopte, mientras en su país no se hayan agotado las opciones de búsqueda de familiares cercanos que obtengan su tutela.

Norma Moreno, procuradora de la niñez y la adolescencia, dijo que tanto en los departamentos de Matagalpa como en Jinotega, a través de una organización religiosa, se pretende acoger a niños y niñas en hogares sustitutos, e incluso funcionarios del gobierno han expresado su interés de adoptar a huérfanos producto del terremoto que azotó a Haití.

“Sin embargo, aunque la gente tenga la mejor de las voluntades, esto podría ser la punta de lanza de los tratantes de personas, que son redes del crimen organizado que podrían vender a estos niños y niñas para explotación sexual, laboral o para la venta de órganos. No es lo más idóneo, por lo que apoyo la decisión del Ministerio de la Familia, Mifamilia”, dijo la procuradora.

Según el comunicado, la expatriación forzada de niños por individuos o instituciones privadas, en medio de la situación de desastre en Haití, sin que se cumplan los requisitos internacionales, pone en riesgo los derechos de los niños y niñas, además que conduce a la posibilidad de actos ilegales como la trata de personas.

Asimismo, el comunicado dejó claro que de acuerdo con el Código de la Niñez y la Adolescencia, es Mifamilia la única institución facultada para asumir la tutela de la niñez en situación de orfandad y realizar trámites de adopción o de ubicación temporal de niños y niñas en familias sustitutas.

Agrega que Mifamilia no ha autorizado ni autorizará la entrada a Nicaragua de niños que sean transportados por instituciones privadas o individuales, que no sean gestionadas a través de los canales oficiales del gobierno legalmente constituido de Haití.

Sólo si gobierno haitiano lo solicita

El gobierno nicaragüense dijo estar abierto a colaborar con Haití, pero cualquier acción de ese tipo sólo podrá ser atendida a requerimiento del gobierno haitiano.

“Los nacionales que piensan en adopciones de niños haitianos, recuerden que Nicaragua también tiene centenares de niños huérfanos que necesitan de un padre y una madre”, comentó Moreno.

Benito Rivas, director de Aldeas Infantiles SOS en Nicaragua, expresó que sacar a un niño haitiano de su país, aún en medio del desastre, sería un desarraigo de su ambiente conocido, de su cultura, costumbres y hasta de su idioma y color de piel.

“Reunificar a la niñez con sus padres o con familiares que puedan hacerse cargo de ellos, tomará semanas. Tomará meses identificar a aquellos niños y niñas que han perdido tanto a sus padres como a la familia extendida y que han quedado sin ninguna persona que cuide de ellos. Se tienen que agotar todos los recursos posibles. Por eso no se pueden tomar medidas apresuradas que separen a la niñez de su entorno social”, comentó el director nacional de Aldeas Infantiles SOS.

Esta organización, junto a otras, han empezado un programa de emergencia para niños que se encuentren separados de sus familias, el cual incluye la provisión de agua potable, alimentos, ropa, atención de emergencia, sanidad y el establecimiento de espacios seguros para la niñez que así lo requiera.

Dentro de las próximas semanas y meses, el Programa de Emergencia de Aldeas Infantiles SOS en Haití, proporcionará cuidado temporal para niños que han quedado separados de sus familias. La ayuda primaria se enfocará en el rastreo de las familias y la reintegración de los niños con sus padres o madres, familia extendida, o amigos de la familia dispuestos a asumir el cuidado de estos niños.

La validez del parentesco y la confirmación de disposición del niño o la niña y familia para reunirse, será verificada en cada caso.

En el caso específico del terremoto de Haití, la adopción internacional se evitará, hasta que se hayan realizado todos los esfuerzos para reunir a cada niño y niña con su familia, o proveerles cuidado adecuado dentro de su país, con estándares legales internacionales.