José Adán Silva
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El gobierno del presidente Daniel Ortega ha manifestado una inusual atracción por militares del Ejército de Nicaragua que han pasado a la vida civil, para integrarlos a diferentes cargos dentro de Alba de Nicaragua S.A, el partido de gobierno y en cargos institucionales, según diversas fuentes vinculadas al gobierno.

El pasado 28 de enero, el gerente de Albanisa, el venezolano Rafael Paniagua, confirmó que la empresa mixta contrató al contralmirante Juan Santiago Estrada como gerente de la empresa procesadora de madera Alba-Forestal.

Estrada fungió hasta el año pasado como Jefe de la Fuerza Naval del Ejército y fue contratado a finales de noviembre, ya fuera de las filas del Ejército.

Gerentes y magistrados

Fuentes dentro del gobierno vinculadas a Albanisa revelaron a EL NUEVO DIARIO que en las reuniones de alto nivel de la Junta Directiva de la empresa con los jefes de al menos 12 empresas vinculadas al negocio estatal, se ha confirmado la llegada en marzo próximo de nuevos ex militares en retiro para integrarse a la institución comercial.

El nombre del mayor general Ramón Calderón Vindell, Inspector General del Ejército, es el que se baraja para asumir una de las gerencias de Albanisa, una vez que pase a la vida civil el próximo 21 de febrero, mientras que otros altos cargos oficiales que igual pasaron a retiro en los últimos días, se integrarían a trabajar con el todavía activo jefe militar.

Desde la semana pasada, de igual modo, se filtró en círculos políticos el nombre del coronel en retiro Noel Portocarrero, quien hasta hace dos semanas era el jefe de asesoría legal del Ejército, como una de las propuestas del gobierno para asumir un cargo de magistrado en la Corte Suprema de Justicia.

Familia sandinista

Se menciona, del mismo modo, al general de brigada en retiro Miguel Guzmán Bolaños, ex jefe de la Dirección Logística y al ex jefe edecán del Estado Mayor, coronel Guillermo González Ortega, para integrarse a Alba-transporte y Alba-equipos.

La incorporación de ex militares a las estructuras del partido de gobierno y sus instituciones satélites, no es nueva en la segunda administración del presidente Daniel Ortega.

Desde que asumió el mando en 2007 ha integrado a una serie de ex jefes de las fuerzas armadas en cargos de dirección en las instituciones públicas, como al general retirado Álvaro Baltodano en la Corporación de Zonas Francas, al ex capitán Antenor Rosales en el Banco Central, al ex agente de la Seguridad Juan José Úbeda al Instituto Nicaragüense de Seguros y a otros ex miembros del extinto aparato de seguridad en estructuras de mando del Consejo Supremo Electoral.

Las nuevas batallas

Además, el 17 de agosto de 2008 el presidente Ortega se reunió en el Hotel Crowne Plaza con los antiguos miembros de las Tropas Pablo Úbeda, del desaparecido Ministerio del Interior, para integrarlos a labores partidarias.

Ahí les prometió revisar las pensiones como lisiados de guerra, actualizar los servicios de atenciones sociales para ellos y sus familias y proveerles empleos y acciones para ayudarlos a combatir la pobreza. Además, les regaló cocinas y cilindros de gas.

Ortega activó las otrora Tropas elites de los años ochenta y las organizó “para librar nuevas batallas, no para reprimir al pueblo nicaragüense, pero sí para defender a Nicaragua de las políticas intervencionistas del
imperio”.

Los ex militares quedaron bajo la organización del coronel en retiro y jefe de la Dirección General de Seguridad del Estado, Lenín Cerna, y de los ex jefes militares Luis Guzmán y el coronel en retiro Efraín Castillo.

En esa ocasión, los ex combatientes, sumados a los militantes y bases del orteguismo en León, cerraron las calles y carreteras para impedir una marcha opositora, golpearon a manifestantes y miembros de la sociedad civil y sembraron el terror en toda la ciudad.