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Dos años después de que se detectó la invasión del pez Diablo en las aguas del Lago de Nicaragua, el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales, Marena, anunció ayer que capacitarán a unos mil 200 pescadores de la costa y de otros departamentos del país para evitar la propagación de esta especie invasora. En noviembre de 2007, unos pescadores de la Isla de Ometepe encontraron en sus redes un pez “raro” que jamás habían visto por esa área costera. Los estudios realizados por acuicultores han revelado que se trata de una especie proveniente del Amazona y que perjudica el ecosistema, provoca un oscurecimiento repentino en el agua y su consumo puede causar daños a la salud del ser humano.

Las investigaciones también demuestran que los principales puntos de distribución de este animal están en San Carlos, San Miguelito, Morrito y El Nancital; también se han encontrado algunos individuos en Ometepe, Ñocarime y en Cárdenas.

El responsable de fauna y pesca de Marena, Carlos Mejía, informó que dicho ministerio está implementando un plan de prevención, control, educación y sensibilización no sólo con los habitantes de los municipios aledaños al Cocibolca, sino también en todo el territorio nacional donde haya cuerpos de agua dulce.

Ofensiva por todos lados

“También tenemos un plan de control que está dirigido a encontrar este animal y eliminarlo de los sitios en donde se encuentra. El último componente de este plan es la investigación, para determinar en qué sitios exactamente se encuentra el pez Diablo”, detalló Mejía.

Asimismo, dijo que “en esta semana tenemos dos talleres de capacitación en la Laguna de Apoyo, Granada y una sensibilización constante en toda la costa del Lago de Nicaragua. Estamos hablando de mil 200 pescadores del Gran Lago. También vamos brindar capacitaciones en otros departamentos del país, para prevenir la expansión de esta especie en el resto de cuencas hídricas del territorio nacional”.