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La forma de reaccionar de las instituciones públicas del país nunca nos deja de sorprender. El turno le llegó, otra vez, al Consejo Supremo Electoral, a través de su Secretario General, al acusar a la joven Daysi Ramírez Larios por falso testimonio, al poner al descubierto la corrupción y el tráfico de cédulas de identidad que existe en ese Poder del Estado.

EL NUEVO DIARIO decidió realizar una investigación periodística a partir de denuncias sobre el otorgamiento de cédulas con edades alteradas a personas que se dedican al tráfico de menores para fines de prostitución.

Este trabajo fue planificado con tiempo, fui informado cómo iba la investigación paso a paso, en conjunto con el Jefe de Información y con el periodista Carlos Larios, que estaba directamente involucrado con la historia. Larios le propuso a Daysi, mayor de edad, hacerse pasar por una menor que necesitaba una cédula, la cual le incrementara los años para fines de prostitución.

Hay que dejar claro, sin embargo, que jamás se produjo un intercambio de dinero entre el equipo investigativo de EL NUEVO DIARIO con algún funcionario del Consejo Supremo Electoral. Toda la transacción económica la llevó a cabo la persona que mantenía contactos con el funcionario del Consejo, personaje que es el que debería estar denunciado y enjuiciado y no la joven Daysi.

También es necesario precisar que Daysi jamás ha utilizado el documento de identidad recibido para ningún otro uso que no sea el de publicarlo en EL NUEVO DIARIO, para dejar en evidencia y confirmar que las denuncias de muchos de nuestros lectores eran justificadas, en este caso, las falsificaciones y alteraciones para el tráfico de personas.

Queda la inevitable conclusión que de esta misma forma se emiten cédulas para fines políticos o de narcotráfico, como también ha sido ampliamente denunciado por EL NUEVO DIARIO.

Daysi entró con la proxeneta al despacho del funcionario, se realizó la transacción, y no sólo se hizo caso omiso de partida de nacimiento o de cualquier otro requisito de los que establece la ley, sino que el funcionario en cuestión todavía le preguntó a Daysi: ¿Estás clara para qué te va a servir esta cédula? ¿Sabés la clase de trabajo que vas a realizar?
Dadas las circunstancias de cómo se manejan en Nicaragua las denuncias contra las instituciones del Estado, la operación realizada por EL NUEVO DIARIO y el servicio prestado por Daysi a la sanidad moral de Nicaragua, era la única forma de dejar en evidencia pública el actuar delictivo de algunos funcionarios, delitos que en este caso son contra la integridad de nuestras niñas o niños, y que además encierran la posibilidad de que todo sea parte de la penetración del crimen organizado en el sector público del país.

En todo caso, EL NUEVO DIARIO o el suscrito en particular, asumimos cualquier responsabilidad que se haya derivado de lo encomendado al equipo de investigación periodística y a Daysi, con la seguridad de que las personas de bien en Nicaragua, reconocerán el mérito de nuestro trabajo y nos alentarán a seguir adelante.