José Adán Silva
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Las investigaciones de EL NUEVO DIARIO que dejaron al descubierto la implicación de funcionarios del Consejo Supremo Electoral en una red de tratantes de adolescentes para explotación sexual, recibió tantos aplausos, como críticas por parte del aludido Poder del Estado.

El presidente del Colegio de Periodistas de Nicaragua, Leonel Laguna, dijo que la parecía “un buen trabajo” el esfuerzo informativo del periódico, en tanto informó de un mal arraigado en la sociedad: el abuso y la explotación de menores sin que las autoridades resuelvan el problema.

“He estado dando seguimiento a las investigaciones, y me parece que es un buen trabajo; me parece que es una oportunidad de manifestar la realidad en que estamos inmersos”, observó.

Ni ciegos ni sordos

“Este asunto del proxenetismo y la explotación sexual infantil ha sido de sobra conocido; en los últimos años se ha multiplicado y no podemos negar que existe una organización detrás de eso”, señaló Laguna.

“No podemos poner oídos sordos ni ser ciegos, al pensar que algunas autoridades que deben resguardar la niñez y tener control sobre este tipo de prácticas y trabajos ilegales, tienen conocimiento de qué sucede, mas no han puesto el dedo en la llaga”, refirió.

“Yo estoy seguro de que los trabajos que ustedes han estado publicando, acarrean malestar a alguna gente, pero esa es la misión del periodismo, informar sobre lo bueno y lo malo de toda sociedad”, dijo, dejando en manos de la autoridad policial el resultado de la denuncia de las autoridades electorales contra la joven Daysi Ramírez Larios, quien participó en la investigación para demostrar las debilidades en el control y emisión de documentos de identidad.

“En cuanto a si es ilegal o no, que ella haya accedido a una práctica ilegal, yo sería atrevido al calificarlo. No conozco a fondo el comportamiento de los funcionarios adentro del CSE, y no sé las medidas disciplinarias internas o administrativas, sé que hay una investigación y hay que esperar a que concluya para opinar”, dijo el periodista Laguna, entrando más de lleno al tema de la ética periodística.

“Sobre el uso de la ética periodística, en cuanto al uso de fuentes para conseguir la información, ella es una fuente más del periódico hasta donde yo lo puedo entender, y para efectos de realizar el trabajo como periodista o realizar una investigación, si no coaccionás a tu fuente, si no la delatás, si no estás recibiendo la ayuda de manera ilícita, no creo que te puedan condenar por publicarla”, dijo.

Blanco errado

Para Guillermo Cortés, profesor universitario de periodismo y director de la Revista Medios y Mensajes, la serie de reportajes de END demostraron la importancia del periodismo de profundidad.

“Estos trabajos periodísticos demuestran la validez del periodismo independiente y el valor del periodismo de profundidad, que es la única manera de poder revelar cosas que son el cáncer de una sociedad, y que de otra manera no hay forma de que la sociedad se entere”, detalló Cortés, quien criticó el actuar del CSE respecto a la reacción de denunciar a la joven ante las autoridades policiales bajo el alegato de “falso testimonio”.

“Es prácticamente una actitud revanchista la tomada por el CSE contra la joven que facilitó la investigación. Están errando el blanco. Ellos deberían ver el hecho delictuoso y de corrupción interno, que es donde debería estar enfocándose la institución”, observó Cortés.

CSE malagradecido

“La reacción del CSE da mucho qué pensar, sobre todo porque esto de las cédulas entregadas de manera ilegal no es nuevo. Aquí se han descubierto esos documentos de identidad asociados a narcotraficantes, a gente de las FARC, a menores de edad, en fin, pero me parece absurdo lo que están tratando de hacer de intimidar a esa muchacha, a la que deberían agradecerle que ha puesto al descubierto una práctica corrupta que el CSE no ha querido reconocer o investigar pese a las denuncias”, insistió.

Sobre el uso de una joven ajena al medio como recurso para develar en toda su magnitud la corrupción en las instituciones públicas, Cortés dijo que “el debate puede generar polémica sobre el uso de las fuentes, pero si ella no fue obligada a hacer eso contra su voluntad, y respaldó la estrategia del medio para conseguir la prueba de la corrupción, es justificable”.

“Lo valioso del trabajo, más allá del debate, es que se demostró una podredumbre interna dentro de una institución pública y en todo caso no creo yo que eso amerite que el CSE enderece sus cañones contra la joven o contra el periodista, lo que debería hacer es apuntar hacia dentro y corregir sus múltiples fallas”, denunció Cortés.

“Capaces de cualquier cosa”

Por su parte, el sociólogo Javier Meléndez, del Instituto de Estudios y Estrategias de Políticas Públicas, Ieepp, consideró que la lección del caso es que “cada vez más el periodismo de investigación está mostrando actuaciones de instituciones del Estado que tienen que ver con actividades propias del crimen organizado, como es la legalización de menores de edad para introducirlas al mundo de la prostitución”

“Lo encontrado al CSE, demostrado por END, es una situación gravísima de corrupción pública vinculada a un delito internacional, como es la trata de personas y la explotación sexual infantil. Un tema tan sensible no debería ser resuelto acusando a una joven que ayudó a demostrar la corrupción”, analizó.

Para el sociólogo, el tema viene a recalcar las constantes denuncias de ineficiencia y de corrupción en el CSE, y, a su vez, la importancia del periodismo libre. “Las instituciones del país están tan mal, pero tan mal, que se ha llegado a un nivel en que cualquier cosa que se diga de ellas no son sólo posibles, sino creíbles”.