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Madrid / EL PAÍS   
El H1N1 está en retirada en la mayoría de los países, y la Organización Mundial de la Salud, OMS, se prepara para declarar un estado “post-brote” (post-peak en inglés).

Según explicó en una teleconferencia Keiji Fukuda, asesor de la dirección de la OMS sobre gripe pandémica, la reunión del comité de emergencia que deberá tomar la decisión se producirá a finales de este mes de febrero, pero no ha especificado cuándo exactamente.

La nueva situación no está definida claramente, ya que la propia OMS admite que se trata de un período de transición hacia lo que sería una temporada de gripe normal. El comité está formado por 104 personas, dijo Fukuda, pero la organización no facilita la lista con el fin de “salvaguardar su independencia”.

Al menos, así justificó el ocultismo sobre los nombres de los expertos que han tomado las decisiones sobre esta pandemia en su intervención ante el Consejo de Europa del 26 de enero.

El máximo responsable de la política de la OMS en el manejo de la nueva gripe insistió en que eso no quiere decir que no haya países o regiones que no tengan todavía brotes importantes causados por el virus.

Algunas regiones aún afectadas

Últimamente, la mayor actividad del H1N1 se está detectando en el este de Europa, el sureste asiático y el oeste de África, dijo Fukuda. Por primera vez, señaló, se han documentado casos de transmisión entre personas en Senegal, por ejemplo. Eso no implica que el virus no haya llegado antes al país, sino que es cuando se ha analizado a un enfermo para ver el tipo de virus.

Precisamente, la falta de pruebas específicas es lo que llevó a Fukuda a afirmar que el verdadero alcance de esta pandemia no se sabrá hasta dentro de uno o dos años. Actualmente, los países ricos ya no toman muestras ni hacen tests serológicos de todas las personas que enferman.

Aun así, la cifra de muertes certificadas como causadas por (o asociadas a) un virus H5N1 es ya superior a los 50,000 en el mundo, indicó Fukuda, quien se apresuró a explicar que este dato no podía usarse para comparar con las muertes atribuidas a la gripe estacional (la que ocurre cada invierno en el hemisferio norte, y que se estima que ronda el medio millón).

En este caso, la cifra que tiene la OMS es exclusivamente la de fallecidos a los que se han tomado muestras de sangre para verificar la presencia del patógeno, por lo que, lógicamente, el número es muy inferior al que se da como válido otros años.

También se decretará --o no-- el fin de la pandemia después de que el comité de vacunas de la OMS anuncie cuáles serán las cepas del virus contra las que habrá que vacunarse el año que viene en el hemisferio norte.

Aunque Fukuda no quiso dar el tema por cerrado, sí aventuró que sería más que probable que este H1N1 esté entre las cepas contra las que haya que inmunizarse, ya que no se espera que el virus desaparezca.

Como es habitual desde hace dos o tres meses, el responsable de la OMS tuvo que defender la postura del organismo en esta crisis sanitaria. Insistió en que se trataba de un virus nuevo en un momento inesperado (primavera) y que, por sus especiales características (afecta más a los más jóvenes), estaba justificada la declaración de pandemia.

Precisamente la revista Eurosurveillance acaba de publicar un estudio muy preliminar hecho en ocho países europeos (España no estaba incluida) que adelanta que la mortalidad por gripe en niños ha podido ser hasta un 28% superior a la de otros años, dentro siempre de que en los países desarrollados la mortalidad infantil es muy baja, por lo que las cifras absolutas también lo son.