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Colaboración
Vivir más de cien años, pertenecer a dos siglos, es una dicha y una noticia ruidosa. Admirable si en ese periodo el ser dejó huellas indelebles en la sociedad a la que pertenece.

Estelar del béisbol en el “San Fernando” y la Selección Nacional. “Lustrador de zapatos”. Artesano en el calzado, propietario de una sensibilidad chorotega, creó monumentos como el de la Madre, parque San Miguel. Creador de concursos, orador nato, cronista autodidacta, musicólogo íntimo de los Vega Matus y contemporáneos. Agustín Castro Flores, nicaragüense ejemplar, falleció ayer.

Ciento un años de Don Agustín, sin embargo, son un espacio extenso en el que quedan las huellas para destacarlas, como haber constituido un asilo para personas mayores de edad. Solicitaba alimentos y ayudas a la población en el mercado y hogares, la gente apoyaba esa labor. Junto a otros notables de Masaya participó en la formación del Cuerpo de Bomberos. Presidió en varias ocasiones a la benemérita institución del emblema rojo.

Desde muchacho, Agustín fue estelar del “San Fernando.” Organizó la “Cruzada Alfonso Noguera Solórzano” en honor al formidable lanzador masayés. El objetivo era ayudar a los jugadores desamparados, esos que en su turno brillaron y recibieron el cariño de multitudes. Pero que pasado el tiempo, no les ayudaban. Don Agustín atendía necesidades y siempre con colaboración de los masayas.

Don Agustín, además de deportista, filántropo, cultor del arte, intelectual autodidacta fue defensor de los intereses de los trabajadores y sus principios políticos. Proclamó la igualdad entre los seres, cultivó la fraternidad humana y defendió la libertad para hombres y mujeres. Militó en el “Partido Trabajador Nicaragüense”, 1931. Se relacionó con destacados socialistas. Compañero de Enrique Alemán Flores, Nicolás Arrieta Sánchez, Calvo Díaz y otras generaciones de socialistas.