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El más reciente reporte del BCN, que data de diciembre del 2009, precisa que el ahorro muestra en el país un crecimiento interanual del 15.8 por ciento. Desglosando el porcentaje, el Banco subraya que de ese total el 73 por ciento es en dólares, el resto en córdobas.

Rosales, al respecto, ha dicho que piensan empujar la confianza en la moneda nacional. Aunque llevará tiempo. A la fecha el plazo promedio de ahorro, que predomina, es de casi 13 meses. En otras palabras es bajo.

El economista Néstor Avendaño explica que el ahorro está dividido en dos vías, una correspondiente a la parte del ingreso que no se consume, conocido como ahorro real, y la otra es el ahorro financiero, que es el resultante del análisis de los saldos de los depósitos de ahorro y a plazos que existen en el sistema financiero nacional por parte del público no bancario.

De acuerdo con datos oficiales del Gobierno, de 1994 hasta 2008, se observa que de cada córdoba de ingreso el nicaragüense consume 63 centavos de córdoba, es decir que quedan disponibles 37 centavos de córdoba, dicho saldo se conoce como propensión marginal del ahorro. Y ésta es la cantidad que en parte va dirigida al sistema financiero, porque las personas también invierten.

Para Avendaño, las únicas inversiones que las familias locales realizan se enfocan en reparaciones de sus viviendas o en la compra de una vivienda nueva.

“La parte del ingreso que no se consume financia inversión necesaria para promover el crecimiento de la familia, pero esa fuente de financiamiento es insuficiente para financiar un desempeño productivo importante en el largo plazo”, indica.

Hace lo suyo baja escolaridad y desempleo

El economista destaca que esta propensión marginal del ahorro es baja debido a que el 80 por ciento de la población nacional no tiene capacidad de ahorro, lo que deja tan sólo a un 20 por ciento de los nicaragüenses con oportunidades ahorrativas.

Aparte de eso, agrega que el ahorro real se ha visto deteriorado por un congelamiento salarial y razones “heredadas” que se han venido acumulando en el tiempo, como es el caso de los bajos niveles de escolaridad, que en las zonas urbanas es de cinco años de primaria, mientras que en las regiones rurales es de tres años de primaria.

Otro factor que incide, a su juicio, en las escasas prácticas de ahorro, es el desempleo que en los últimos años se ha maximizado de una forma “involuntaria” como resultado de la recesión económica mundial.

Otra situación que señala es que la población económicamente activa, PEA, ha disminuido en los últimos años en vez de aumentar. “No nos estamos refiriendo a aquellos que pueden generar ingresos, sino a los que se dieron por vencidos de andar buscando empleo sin encontrarlo”, manifiesta.

Según el economista, en un país pobre y endeudado como Nicaragua, una persona que sale de la PEA vislumbra tres oportunidades de subsistencia, la primera es irse del país a buscar oportunidades de trabajo y mayores remuneraciones, para enviar remesas a sus familias.

La segunda que ya salió es ser mantenido y la tercera es pasar a formar parte de los grupos delincuenciales que disparan los índices delictivos.

¿Qué pasa con el ahorro financiero?

Con relación al ahorro financiero, o los 37 centavos de cada córdoba que no se consumen, Avendaño estima que las personas buscan los depósitos de ahorro y depósitos a plazos.

Aunque el segmento de población con mayor necesidad de liquidez busca el depósito de ahorro, ya que este puede ser efectivo al sacar la tarjeta de débito para retirar parte de sus ahorros en cualquier momento, mientras que con los depósitos a plazos deben esperar el vencimiento del mismo, ya sea a tres meses, a seis meses o a un año.

A la vez, explica que en nuestro país la mayoría de los depósitos tienen trece o catorce meses como promedio ponderado de plazo, es decir que no hay depósitos a largo plazo y por lo tanto hay imposibilidad de financiar con los depósitos del público, inversiones a largo plazo.

En Nicaragua, los depósitos de ahorro y a plazos representan aproximadamente el 17 por ciento del Producto Interno Bruto, PIB, es decir que de cada cien córdobas que se producen, 17 córdobas van a depósitos de ahorro y a plazo.

Sin embargo para Avendaño los ahorrantes optan por tener sus depósitos en córdobas debido a que la tasa de interés en moneda local es mayor, tratando de sacar el mayor provecho al escaso ahorro que se hace individualmente. El 86 por ciento de los depósitos son menores de cinco mil dólares o su equivalente en córdobas.

Nueva reforma fiscal no ayuda

Avendaño plantea, además, que el Reglamento que acompaña a la Ley 712, Ley de Reformas y Adiciones a la Ley de Equidad Fiscal, establece “una medida antipopular” ya que grava los intereses devengados por los depósitos de ahorro y a plazos de gran parte de la población cuyas cuentas son bajas, bajo el pretexto de que los grandes depositantes andan distribuyendo menos de cinco mil dólares en todos los bancos del sistema para no pagar el impuesto del 10 por ciento que caía exclusivamente en estos montos de cinco mil dólares o más.

Dicha disposición, de acuerdo con el experto, está afectando al 86 por ciento de los depósitos de ahorro y a plazos, porque antes sólo el 14 por ciento pagaba el 10 por ciento de impuesto sobre los intereses devengados por tener depósitos mayores a los cinco mil dólares o su equivalente en córdobas.

Ante el impuesto, Avendaño augura que las personas pueden optar por retirar sus ahorros del sistema bancario, lo que estaría obstaculizando aún más, el desarrollo de las prácticas ahorrativas.

Un buen ejemplo
El Banco del Éxito, Banex, está desarrollando actualmente una herramienta con la cual cualquier ciudadano del área rural, especialmente micro, pequeño y mediano empresario, puede hacer uso de los servicios bancarios echando mano de su huella digital.

El gerente general de Banex, Alejandro Padilla, resalta que se trata de la Red del Éxito, con la cual apuestan, entre otras cosas, a empujar el ahorro, que de momento, se contabiliza en Banex en 40 millones de dólares, esto es alrededor de 850 millones de córdobas.

“Nosotros estamos llegando a lugares donde nunca se ha tenido un banco, y lo bonito es que estamos llevando el banco en el momento y al lugar que se necesita, con tecnología de punta”, sostiene.

Padilla ejemplifica que han puesto en la mano de los nicaragüenses la tarjeta pinolera, que tiene un chip inteligente, con la cual se puede ahorrar, recibir remesas, hacer transacciones comerciales, etc. sin ningún problema. “Es como un cerebrito y la llave para utilizarla es la huella digital, así que es segura y cualquiera la puede usar sin recurrir a claves complejas”, sostiene.

Banex prevé que eso sumará más clientes. “Actualmente tenemos 50 mil, y auguramos crecer entre un 30 y 40 por ciento por año”, reitera optimista.

De momento la Red es una realidad en el Triángulo Minero, Matagalpa y Jinotega. Sin embargo a la lista se agregará la Región Autónoma del Atlántico Norte. También “estamos preparados para la demanda que nos venga, no hay límites”, puntualiza.