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El inicio del año escolar no sólo inyecta vida a las escuelas sino que trae cambios y retos a nivel de la familia. Muchos niños ahora están en el desconocido mundo del Preescolar, en el que mamá y papá los dejan solos junto a extraños, otros están iniciando la Primaria o la Secundaria, mientras otro porcentaje se encontrará en un nuevo colegio.

Ante esas etapas de cambio, la mente de los padres y de los estudiantes se ve asaltada por varias interrogantes: ¿cómo será la nueva maestra? ¿Entenderá las necesidades de aprendizaje o de atención propias de mi hijo? ¿Reconocerá sus talentos especiales? ¿Sabrá enseñar adecuadamente? ¿Será tan regañona como la del año pasado?

Para el psicólogo clínico Edmundo Lacayo Parajón estas preguntas son normales, sin embargo, lamenta que no exista un manual de instrucciones a seguir para cuando los hijos están en edad escolar.

Sin embargo, considera que una buena forma de enfrentar el reto es aprendiendo de otras personas que han atravesado la misma situación, por ello, desde su experiencia comparte sugerencias para hacer más llevadero este reto.

Padre e hijos hombro a hombro

Es una realidad circundante que la mayoría de padres se preocupan por comprarle la mochila que está de moda a los hijos, prepararles uniforme nuevo y garantizar que tengan sus cuadernos completos, sin embargo, Lacayo Parajón dice que eso no es suficiente, sino que la ocasión debe servir para fortalecer la relación y llevar el mensaje al niño o adolescente de que no está solo en esta fase de su vida. De ahí que ve pertinente que mamá, papá e hijo se sienten juntos a forrar los libros y cuadernos, y a ponerle nombre a sus pertenencias.

Además, recomienda que siempre se esté pendiente de la mochila que lleva el niño con el fin de ayudarlo a organizarse, ojo, se trata de estar pendiente, no de hacerle todo y crear en él dependencia e irresponsabilidad.

Las asignaciones escolares resultan tremendo dolor de cabeza. Los primeros días los niños están motivados, sobre todo cuando están aprendiendo a colorear. Sin embargo, conforme avanzan los días, muchos niños y jóvenes ven las tareas como un castigo, de ahí que los padres tienen la obligación de hacerles conciencia de que éstas son la mejor arma para desarrollar sus conocimientos.

En este aspecto es fundamental que los niños sepan que para sus padres las tareas escolares son importantes, porque eso los motivará para cumplirlas y entregarlas a tiempo.

Eso sí, no se puede caer en el error de querer demostrar a los hijos que se es el papá o la mamá sabio, así que si hay dudas sobre las orientaciones dadas a su hijo, mande una notita al día siguiente al profesor o asista al colegio para aclararlas.

Lo importante es que desde el momento en que los hijos inician el ciclo educativo, hay que estar concientes de que el aprendizaje es un proceso complementario en el que la relación escuela-hogar es un vínculo indisoluble, por eso los padres deben estar al tanto de los contenidos que sus hijos estudiarán durante el año académico y tienen que estar pendientes de que se vayan cumpliendo.

Estímulo y comunicación

“Alentar a los hijos por los esfuerzos que realizan durante el año y no concentrarse sólo en castigarlos por los malos resultados es algo sumamente importante para estimular el crecimiento”, afirma el psicólogo.

También considera pertinente que los padres conozcan quién es el maestro o maestra de su hija, eso no significa que están obligados a hacer visitas sociales ni cosa parecida, sino que forjen una relación asistiendo a las reuniones convocadas por la escuela y manteniendo una comunicación periódica con el profesor guía. Esto contribuye a prevenir problemas, pues algunos padres cuando finaliza el año y el hijo reprueba descargan la responsabilidad en el profesor y aducen que no estaban enterados de que el muchacho iba mal.

“La seguridad emocional y la estabilidad son las bases para la motivación de los niños y jóvenes, y ayudan a que estén mejor predispuestos a aprender. El interés, apoyo y amor de sus padres son fundamentales para su aprendizaje”, recalcó Lacayo Parajón.

Reglas claras…

Obviamente, aunque el estudiante tenga los mejores padres del mundo, si su profesor falla en algún aspecto, el proceso de aprendizaje se verá truncado parcialmente, porque una parte del engranaje no anda bien, por ello el psicólogo recomienda a los profesores que expongan a los padres de familia y a sus estudiantes las normas o reglas de trabajo en el aula de clases.

“Quiero resaltar que el profesor no debe ser impositivo, así que lo sano es que discuta con sus alumnos las normas y haga que ellos las discutan y las adapten a sus particularidades, incluyendo las posibles consecuencias en caso de no cumplirlas. Lo ideal es que después del debate el resultado final quede plasmado en el mural del aula”, recomendó.

En cuanto al aspecto formal asegura que es necesario que los profesores detallen los contenidos generales de su materia y sugieran libros que pueden consultar como apoyo.

Un buen profesor no es el que sabe más, sino el que enseña a aprender, por eso también es aconsejable que en dependencia de la asignatura impartida el maestro dé métodos sobre cómo se puede estudiar su materia, así si se trata de números hay que practicar y si es de teorías pues hay que estudiar, cosas tan sencillas como esas pueden significar mucho en la vida de un estudiante.

No menos importante es que los alumnos conozcan el sistema evaluativo, para que no se duerman en sus laureles esperando salir mejor en la siguiente evaluación, hasta que esto se convierta en una cadena que acabe en la reprobación de materias.

“Lo ideal es que el maestro plasme en un mural del aula o del pabellón el detalle de todas las actividades que pretende realizar con sus estudiantes (tareas, investigaciones, exposiciones, exámenes, etc.) e incluya el porcentaje que le corresponde de la nota”, dijo Lacayo Parajón.

Para el psicólogo, el hecho de que los docentes dediquen días para atender a los padres de familia contribuye de manera insospechada al ciclo educativo.

Alumnos sin etiquetas

Así como hay niños y jóvenes que inician periodos escolares nuevos, también hay aquellos que no lograron avanzar y se quedaron en el mismo nivel, estos son tildados como “repitientes” y sufren el estigma de ser vistos como “brutos”.

Muchos padres se dan a la tarea de andarle contando a Raymundo y todo el mundo que su hijo va a “repetir”, ocasionando que éste se sienta señalado y hasta sea objeto de burla, y lo peor del caso es que talvez son ellos los grandes causantes de la situación.

También se da el caso de que los profesores se predisponen ante un repitiente, y ven en él a un alumno con menos capacidad que los demás, esto “induce al estudiante a comportarse tal y como se le ha etiquetado, que es como un mal alumno”, asegura Lacayo.

Ante estos casos, su recomendación es que tanto padres como maestros deben hacer hincapié en que el hecho de que haya reprobado no significa que no sea capaz, sino que todos están esperando un buen desempeño de su parte.

Eso sí, siempre hay que estar luchando al lado de ellos, para no cometer los errores del ciclo anterior.

La educación de los hijos es un proceso paulatino y lleno de retos, los que se superan yendo con ellos de la mano, grado a grado y año a año.

Recomendaciones del neumólogo
Para muchos padres cuyos hijos sufren asma y tienen antecedentes de problemas respiratorios la entrada a clases se convierte en un verdadero dolor de cabeza, porque, según el doctor Julio Valle, neumólogo pediatra, los niños se enferman producto de que se exponen al frío matinal.

“Al empezar las clases los niños se levantan muy temprano y están expuestos al frío matutino, al baño muy de mañana con agua al ambiente, que generalmente está fría; y en casos de niños muy pobres, se bañan al aire libre, posteriormente salen a esperar el bus y se exponen al aire matutino. En los niños sin antecedentes de problemas respiratorios, todas estas exposiciones ambientales tienen poca incidencia para que desencadenen enfermedad, pero para niños con problemas respiratorios significa una recaída segura”, aseguró el neumólogo.

Para paliar este efecto, el doctor Valle recomienda que los padres sean cuidadosos con los niños y que los bañen con agua quebrantada (que se le quite lo frío), es decir agua tibia, sin caer en caliente porque tampoco es lo adecuado. Asimismo, dijo que estos niños deben usar protectores, como chaquetas, bufandas y camisetas, para no sufrir los estragos del “hielo” de la mañana.

También aconsejó a los padres que cuiden la alimentación de sus hijos, proveyéndoles un buen desayuno en el que estén presentes gallopinto, huevos, tortilla, pan, queso, carnes, frutas, vegetales, jugos naturales, pinolillo, tiste, cebada y avena, evitando las galletas y jugos artificiales que lejos de nutrirlos deterioran su salud.

“Con una buena dieta y buena protección contra el ambiente, lograremos que nuestros niños y niñas tengan menos recaídas de problemas respiratorios y combatiremos la desnutrición”, concluyó el doctor Valle.