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El asesor legal de los 10 misioneros estadounidense que intentaron sacar de su país a 33 niños haitianos, terminó en mayor escándalo, ya que se le señala en El Salvador de ser la misma persona acusada como cabecilla de una red de prostitución y trata de personas, entre éstas cinco niñas y adolescentes nicas, quienes en menos de ocho días en aquel país obtuvieron sus pasaportes en el consulado nicaragüense.

Según informes compartidos por El Diario de Hoy, de El Salvador, entre las niñas y las adolescentes figura un jovencito. Supuestamente, Jorge Torres Orellana intentó prostituir y después vender a cada uno a 150 dólares.

Las adolescentes, al conocer que iban a ser vendidas y que un guatemalteco negociaba con Torres para tener sexo con una de ellas, se negaron a las pretensiones, se libraron de su cautiverio e interpusieron la denuncia ante las autoridades.

El allanamiento en residencial Bosques de Lourdes, La Libertad, a 40 kilómetros al sur de San Salvador, descubrió una red de trata de personas, que tenía como víctimas a nicaragüenses de entre 14 y 16 años, y a dos dominicanas mayores de edad.

De acuerdo con la información obtenida, el viernes pasado el juez de San Salvador, David Amael Morán, pidió la captura de Jorge Torres Orellana por cargos de utilización de personas menores de 18 años para pornografía, trata de personas e inducción a la prostitución.

Jorge Torres Orellana, nombre con el que se identifica según los documentos judiciales en El Salvador, aparentemente también es el dominicano Jorge Aníbal Torres Puello, asesor legal de los diez estadounidenses que trataron de sacar a 33 niños haitianos.

CNTP pide información del caso

Danilo Medrano, Director de Trabajadores para la Educación en Salud e Integración Social, Tesis, y miembro de la Coalición Nacional contra la Trata de Personas, CNTP, en Nicaragua, ha pedido información sobre el caso a las autoridades competentes para conocer sobre la situación actual de las niñas denunciantes.

“Estamos pidiendo información como coalición, y tener más acceso y coordinación con auxilio judicial; Eloy Izabá, de la Secretaría de la CNTP en el Ministerio de Gobernación, así también a Auxilio Judicial”, aseguró Medrano, quien agregó que, igualmente, se contactarán con la dirección consular del Ministerio de Relaciones Exteriores, para saber qué asistencia están dando a las conciudadanas.

Lo conocieron en gasolinera de Managua

Según nuestra fuente, las cinco víctimas fueron reclutadas en el departamento de Estelí. Dos de las niñas relataron a la Policía salvadoreña que conocieron a Torres, a su esposa, y a Ana Josefa Galvarina Ramírez Orellana, también imputada, en una estación de gasolina de Managua, Nicaragua, el 20 de mayo pasado.

Entonces Torres les ofreció llevarlas a San Salvador para convertirlas en modelos que debutarían en una ceremonia de despedida del gobierno del presidente salvadoreño. Las niñas aceptaron el ofrecimiento. Posteriormente, y de común acuerdo, caminaron durante dos horas hacia la frontera con El Salvador, país donde fueron recogidas por Torres y transportadas a un albergue cercano a la capital.

Pasaportes súper rápido

Durante los primeros días, los miembros de la banda llevaron a sus víctimas a centros comerciales, las invitaron a buenos restaurantes y les compraron ropa nueva.

Sobre el caso, a nuestra fuente le pareció peculiar la rapidez con que las víctimas sacaron sus pasaportes. “Algo que me pareció increíble fue que durante los ocho días que estuvieron en manos de Torres Orellana, las cinco víctimas lograron obtener sus pasaporte nicaragüenses en su consulado”.

La sorpresa es comprensible, tomando en cuenta que para las gestiones se necesitan sus cédulas de identidad, y en este caso partidas de nacimientos además de permiso de los padres, ya que la solicitud fue hecha por menores de edad.

De misionero a pornógrafo

Según los testimonios, Torres se presentaba como un misionero que ayudaba a inmigrantes de varios países. Pero las muchachas descubrieron que sus intenciones eran otras, cuando una noche les pidió que se desnudaran para tomarles fotografías. Sin otra opción, ellas aceptaron, y las fotografías fueron desplegadas en una página de internet que ofrecía servicios de compañía. Torres también les pidió que se acostaran con él, pero no aceptaron.

La organización cobraba 60 dólares a los clientes por pasar la noche con alguna de las víctimas, sin embargo, en su caso, las niñas aseguraron que no fueron abusadas sexualmente.

Una noche, al escuchar una conversación entre sus captores de que serían vendidas por 150 dólares cada una, planearon escapar. Esa misma noche se presentó un guatemalteco que deseaba pagar por tener relaciones sexuales con una de las muchachitas. Como no aceptaron, Torres se encolerizó y las lanzó a la calle, aunque en la madrugada las recogió y les dio 20 dólares para que regresaran a Nicaragua en bus. Como el dinero no era suficiente, las niñas relataron su historia a un hombre que las puso en contacto con la Policía.

Para conocer la situación de las niñas y la asistencia brindada por el gobierno nicaragüense, EL NUEVO DIARIO intentó consultar telefónicamente a las autoridades policiales sobre el caso, pero la Dirección de Divulgación de la Policía Nacional dijo que estaban en una reunión. Contactamos al consulado nicaragüense en El Salvador, sin embargo, el cónsul había cesado en sus labores del día y no estaba, por lo que prometieron que hoy tendrían alguna respuesta a la solicitud de información. Igualmente, intentamos comunicarnos con la fiscal Odette Leytón, de la Unidad de Género, pero sus funciones diarias finalizan a medio día.

Circulado por Interpol

Jorge Torres Orellana tiene abierto un proceso judicial en el Juzgado de Primera Instancia de San Juan Opico, La Libertad, y está circulado entre los más buscados por la Interpol, organización que giró en 188 países la alerta roja para su captura.

Por internet, Torres ofrecía empleo a chicas de 18 a 28 años que quisieran trabajar como “scort” o damas de compañía, a cambio de sueldo de 1 mil dólares semanales, más bonos, transporte, alojamiento en casa con piscina, alimentación y seguridad, entre otras prestaciones.

También en otros clasificados colgados en diversas páginas web ofrecía “chicas caribeñas” que cobraban 60 dólares por media hora de intimidad. En el allanamiento realizado en su contra, la Policía rescató a dos dominicanas y a cinco nicaragüenses en una casa de la mujer de Torres Orellana, quien además tenía un negocio de transporte.

El supuesto proxeneta y coyote ofrecía viajes “dentro y fuera de El Salvador” en un anuncio colgado en internet el 28 de febrero. Ahí prometía hacer los viajes, en su camioneta Ford Excursión.

Fuentes policiales afirmaron a El Diario de Hoy, de El Salvador, que en esa camioneta iban a traer mujeres jóvenes a Nicaragua para prostituirlas en El Salvador.

Por otra parte, quien se identificaba como el dominicano Torres Puello confirmó a la cadena CNN el pasado domingo que es el mismo hombre que busca la justicia salvadoreña, pero negó las acusaciones de prostitución de menores. “Yo nunca he tenido a nadie contra su voluntad’’, dijo.

El pasado de Torres ha empezado a surgir en fragmentos que reflejan una vida turbulenta de problemas con la ley. Estados Unidos lo requiere por violación de la libertad condicional en un caso de fraude bancario.