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Amnistía Internacional lanzó un llamado a las autoridades nicaragüenses de proveer el necesario tratamiento contra el cáncer a la joven embarazada “Amalia”, originaria del departamento de León, y rechazó la ley que penaliza el aborto terapéutico en Nicaragua.

“Es impactante que en Nicaragua, por tener un embarazo, se niegue a una paciente con cáncer el tratamiento que potencialmente pueda salvarle la vida”, manifestó Esther Major, investigadora de Amnistía Internacional sobre Centroamérica, en un comunicado.

Wendy Flores, abogada del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, indicó que ésta es parte de las respuestas de las organizaciones internacionales a las cuales se solicitó el respaldo a favor de Amalia.

“El caso fue divulgado internacionalmente a diferentes organizaciones, incluyendo la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y Amnistía Internacional, entre diversas organizaciones de derechos humanos”, dijo la abogada.

En espera de respuesta

Agrega que hoy el Estado, a través de sus autoridades de salud, debe dar una respuesta a la situación. “Esperamos que sea una posición médica y responsable. Al igual que la familia, estamos en espera de una respuesta positiva sobre la necesidad de la interrupción del embarazo para la aplicación de los medicamentos contra el cáncer, por el bien de Amalia. Esperemos que no haya retrasos, de lo contrario esto significará que fue más que una manera de hacer pasar el tiempo”, dijo la abogada del Cenidh.

En el comunicado de Amnistía Internacional se comenta que las leyes nicaragüenses han impedido a los doctores que suministren el tratamiento mientras ella esté encinta, ya que podrían enfrentar cargos penales si lo aplican y dañan al feto, aunque esto sea una acción no intencional.

“Cada día es crítico para Amalia y sus oportunidades de sobrevivir, y las autoridades nicaragüenses deben, de inmediato, dar los pasos y los cuidados necesarios para su salud, apropiados para el tratamiento contra el cáncer”, dijo la investigadora.

En la página www.amnesty.org/, Esther Major indicó que el gobierno de Nicaragua ha ignorado los llamados de expertos de las Naciones Unidas, incluyendo el Comité Contra la Tortura, de revocar la ley que criminaliza el aborto. Ante esto, dijo que Amnistía Internacional está horrorizada, pues el gobierno nicaragüense rechaza a dar una respuesta a las súplicas de cambiar esta cruel ley.

Monseñor Mata: salvar a los dos

Por su parte, monseñor Juan Abelardo Mata, Vicepresidente de la Conferencia Episcopal y obispo de Estelí, dijo que ciertamente existen opiniones diversas y encontradas sobre el caso, por parte de médicos, pero el principio básico de la Iglesia es salvaguardar la vida tanto del niño como de la madre.

“No se trata sólo de matar a uno para salvar al otro, sino que se trate lo más posible de preservar a ambos, pues ambos tienen derecho a la vida. Una forma fácil es sacar al niño, aunque no es la solución. Conozco otros casos en los que una madre, con enfermedad terminal, es capaz no sólo de dar a luz a su hijo, sino también de salir con bien. Esto es un tema de humanidad”, comentó monseñor Mata.

Indicó que en nuestro país existen los medios necesarios para salvar tanto a la madre como al niño, por lo cual consideró no apropiada la suspensión del embarazo.

En tanto, el pastor evangélico César Marenco, del Ministerio Apostolar Centro Cristiano, comentó que el asunto del aborto terapéutico además de su carácter moral, espiritual y ético tiene, sobre todo, su carácter científico.

“Hay excepciones a las que definitivamente hay que darle respuestas. Como Ministerio Apostólico nos hemos identificado siempre con la vida, pero, antes al aprobarse la penalización, creímos siempre que se debió dejar una salida para este tipo de casos. Particularmente me identifico con esta joven con cáncer, y diría que es irracional a estas alturas estar discutiendo si se le interrumpe el embarazo o no, porque el problema ya no es de fe o de religión, sino una cuestión de vida”.

El pastor Marenco señaló que se debe reconocer que la paciente tiene una niña de 10 años, y de no ser ayudada por los especialistas podría fallecer.