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La cuestionada Ley Moratoria, aunque aparentemente no tensiona la discusión actual que tiene el Gobierno con una delegación de alto nivel del Fondo Monetario Internacional, FMI, en el marco de la cuarta revisión del programa económico, sí inquieta al organismo.

El presidente del Banco Central de Nicaragua, BCN, Antenor Rosales, confirmó ayer que la Ley está siendo tema de debate con la misión del Fondo.

“Se esta explicando, se está haciendo simulaciones… distintos ejercicios de lo que va a producir la Ley que fue aprobada por la Asamblea. No quisiera establecer una calificación al respecto, pero sí estamos analizándola y viendo alternativas que nos permitan lograr los objetivos de mayor crecimiento en el 2010”, aclaró.

“El esfuerzo del equipo negociador del Gobierno” -- agregó—“y del jefe del equipo, en este caso el presidente (del Banco Central), es buscar cómo no afloren tensiones, sino puntos de coincidencia y soluciones a los problemas que la economía nacional presenta, pues queremos enrumbarnos por los senderos del crecimiento”, apuntó.

Tasas las regula el mercado
Rosales se mostró seguro de que la revisión llegará “a buen puerto”, pero aclaró que la posición del Banco, en relación con la Ley Moratoria, es que “es obligación de todos nosotros… asegurar un clima de confianza en las operaciones económicas del país”, lo que a su juicio pasa por cumplir con las obligaciones financieras.

“Hemos manifestado que las tasas de interés las regula el mercado. Además, nuestra posición ha sido bien clara: hay que cumplir con nuestras obligaciones, en la medida que se honren estaremos contribuyendo a ese clima”, insistió.

Además, indicó que “los que pagamos no debemos soportar un aumento en las tasas de interés para compensar el hecho de que unos sectores no realizan el pago en el tiempo y la forma acordada”.

Recordó que el Banco ha manifestado la importancia de fortalecer la cultura de pago. “Y hemos manifestado que se resuelva esta situación (de las microfinancieras y el Movimiento “No Pago”) de una forma armónica…”. Esto para asegurar condiciones de seguridad y confianza para el otorgamiento de crédito en el sector productivo.

El funcionario rememoró que en 2009 el crédito no fluyó según lo esperado, de manera que en 2010 el objetivo es dinamizarlo en el sector productivo, para que el país se desarrolle.

Clima de confianza
Sin embargo, recalcó que para eso es fundamental la confianza. “Tenemos que mejorar el clima de confianza para que el crédito fluya en el país… en 2010 no sólo debemos tener un programa de inversión pública, requerimos también de crédito productivo para crecer… hay que preguntarse: ¿ayuda o no ayuda esta ley (en la colocación del crédito descrito)? ¿puede dificultar el pago en el sector (productivo y agropecuario)? ¿ayuda o no ayuda al crecimiento? Son las repuestas que debemos buscar”.

“Es verdad” —añadió— “que la Ley (Moratoria) tiene una aplicación para cuatro meses, pero ¿se resolverá esto en ese período?”

Rosales insistió en que la Ley Moratoria debe verse, por otro lado, en conjunto con otras leyes que incidirán en el sector financiero local, entre éstas la nueva Ley de Tarjetas de Crédito, la Ley de Seguros, la Ley de Factura Cambiaria y la Ley de Almacenes Generales de Depósitos. “Hay que ver los efectos que tendrán”, advirtió.

No resuelve el problema
Sin embargo, la aprobación de una Ley que permita el entendimiento entre deudores de las microfinancieras y estas últimas, no va a resolver el problema de la deuda del sector productivo, ya que no ataca el fondo del problema: la falta de competitividad del sector, según afirma el economista Alejandro Aráuz.

En su análisis, el economista señala que, efectivamente, el crédito otorgado por las microfinancieras es extremadamente alto, pero cubre un vacío dejado por la ineficiencia de la banca comercial. “Este problema se pudiera evitar si en el país existiera una banca de desarrollo”.

Agrega que el problema que existe actualmente con el microcrédito “lo vamos a tener por muchos años más”. Y es debido a la estructura misma del sector, “primero, porque se está financiando a productores con baja rentabilidad; segundo, porque se financian con recursos de corto plazo, lo cual eleva los costos, y, en tercer lugar, estos recursos han sido mal utilizados, porque estos productores no cuentan con asesoramiento”.

Por ejemplo, dijo que las microfinancieras entregan el crédito, pero no hay un seguimiento efectivo del mismo en cuanto a conocer cómo está invirtiendo el productor el dinero. “Hay un porcentaje que utiliza bien su plata, pero hay otro --y elevado-- que está mal”.

Aseguró que los productores no tienen un acompañamiento para que puedan diversificar su producción, con lo cual enfrentar con mayor éxito los vaivenes del clima. Muchos que son financiados sólo tienen una o dos siembras al año; el resto del año no tienen actividad, cuando bien pueden hacer cultivar productos que se adapten a las condiciones climáticas.

Añadió que hay un problema estructural en la economía, que está afectando al sector productivo, y que no se resuelve con una ley. “Esto es un parche”, pero el problema sigue, ya que las causas que dieron origen a este incremento de la deuda continúan.