Rafael Lara
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La mamá denunció la violación de su hija de 13 años, pero la jueza la sentenció a 12 años de prisión, por considerar que ella incurrió en el delito de “cooperación necesaria” o complicidad, mientras después de un año las autoridades no han dado con el paradero del violador.

Según las procuradoras especiales de la niñez y adolescencia, Norma Moreno, y de la mujer, Débora Grandison, la sentencia dictada en el Juzgado Tercero del Distrito Penal de Juicio de Managua, se sostiene por elementos de juicio muy particulares y no por los elementos probatorios presentados.

“Ella emitió una sentencia condenatoria a la madre de la niña sobreviviente, supuestamente por cooperadora necesaria. Esto para la Procuraduría de Derechos Humanos es lamentable, por lo que realizamos una investigación y un análisis exhaustivo de cada uno de los puntos de la sentencia, algo que trae implicaciones gravísimas para la niña víctima de la violencia sexual, y es un mal precedente para todas las sobrevivientes de delitos sexuales”, dijo la procuradora Moreno.

Explicó que, por una parte, se está revictimizando una vez más a la niña afectada. “Primero, ya hay un trauma por la situación de violencia vivida, y, por otro lado, hacen que ahora se sienta culpable porque su mamá fue privada de libertad”.

Indicó que esto deja un ejemplo negativo, por lo que muchas víctimas puede que ya no rompan el silencio o denuncien los delitos de los que son objeto.

Aseguró que en el expediente, las pruebas documentales y testificales, incluyendo la misma declaración de la niña, en la cual evidencia la culpabilidad del aberrado y cobarde Irvin Ramírez, de 30 años, vecino que según lo presentado en el juicio, se aprovechó de la confianza y la amistad que tenía con la madre de la menor para mancillar a la pequeña.

Madre no tuvo culpa
“La madre no tuvo ninguna responsabilidad penal para calificarla de cooperadora necesaria. Una cosa es que la madre tuviera amistad con el tipo y otra que propiciara o encubriera la violación”, recalcó Moreno.

La procuradora Grandison respaldó a su colega, mencionando que se revisó toda la documentación del caso, siendo evidente que el aberrado mantenía bajo amenazas a la niña, pero en la segunda ocasión que ocurrió, se lo dijo a su mamá, quien dejó pasar algunos días antes de denunciarlo a las autoridades.

“En eso se basa específicamente la jueza para aplicar la sentencia. Lamentablemente, la argumentación se reduce a que la madre, con cuatro niños y soltera, que trabaja, no cuidó a la niña y no había comunicación con ella, sin embargo, no se pregunta en ningún momento sobre la responsabilidad del padre que las abandonó”, dijo Grandison.