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En los juzgados, los casos los casos en enjuiciamiento por créditos con tarjetas superan los 50 mil, en una lista que podría ir creciendo. Además, la mora en los bancos por este rubro va subiendo, según lo reconoció esta semana el Superintendente de Bancos, Víctor Urcuyo.

La cartera de crédito de tarjetas es la segunda más alta en cobro judicial según la SIB con el 6.1 por ciento. El primer lugar lo ocupa la cartera ganadera con el 12.3 por ciento.

Según el informe del Sistema Financiero Nacional, cortado a noviembre del año pasado, el 10 por ciento de los créditos están vencidos, prorrogados, reestructurados, en cobro judicial. Por otro lado, según este indicador, el rubro de tarjetas de crédito concentraba en noviembre el 11 por ciento de la cartera de crédito total, y el extrafinanciamiento el 5.1 por ciento, de acuerdo con la SIB.

Pero la pregunta es ¿qué pasó?, ¿por qué la gente se endeudó tanto? Expertos y directivos de organizaciones de defensa del consumidor analizan esta situación, y hacen propuestas.

Responsabilidad compartida
Las tarjetas de crédito no son un producto nuevo en el país. En los años 70 eran un instrumento común, sin embargo, no todos poseían una. En los 80, por las características de la economía, desaparecieron del mercado, para volver en la década siguiente. No obstante, el acceso a ellas era restringido y los requisitos para optar a una tarjeta eran relativamente estrictos.

Se tenía que solicitar al banco emisor, se solicitaba un fiador, se hacía un estudio al cliente, y finalmente se aprobaba la entrega de la tarjeta. Sin embargo, en 2005, las cosas cambiaron, y los bancos rompieron las reglas y empezaron a reducir los requisitos para optar a una tarjeta. Fue así como miles de trabajadores empezaron a recibir ofertas de tarjetas de crédito con montos diferentes, sin las tradicionales garantías.

Esto elevó la cartera de las tarjetas de crédito. A noviembre de 2008, las tarjetas de crédito ocupaban el 17 por ciento, la segunda de todo el sistema, sólo superado por la cartera de crédito comercial, que ocupaba en ese momento el 33.2 por ciento de la cartera total, según el informe del Sistema Financiero Nacional, de la Superintendencia de Bancos (SIB).

La crisis internacional
Para el diputado de la Bancada Democrática Nicaragüense, Carlos Langrand, la crisis de las tarjetas de crédito se vio impulsada por la crisis financiera y económica internacional, que vio reducida la disponibilidad de recursos para el sector financiero nacional.

“El problema de las tarjetas de crédito se vio sobredimensionado con la crisis económica, porque la gente las utiliza para suplir esa falta de ingresos que llega a sus familias al haber perdido el empleo. Es utilizada también por los hogares para suplir eso que no te cubre el salario desgraciadamente”, afirma el diputado.

No se resolverá con ley
“Los bancos se relajaron y empezaron a entregar tarjetas indiscriminadamente”, afirma el economista Alejandro Aráuz, quien agrega que los usuarios de este servicio “adelantaron su consumo futuro”. No obstante, sostiene que se debe trabajar a fondo para resolver este problema, pero no se resolverá con una ley.

De esa forma, el mercado se vio inundado de tarjetas para todo el que la quería. El usuario tuvo la oportunidad de contar con ese recurso, que adicionalmente, cuando se encontraba sin capacidad de pago, tenían la opción del pago mínimo sin percatarse de los intereses globales por sus saldos mensuales.

“Llegamos a este problema justamente por la falta de regulación que ha habido en las relaciones de intermediación financiera es decir entre bancos y consumidores”, destaca Jorge Eduardo Rooseess, directivo de la Red de Defensa del Consumidor.

Las normativas de la SIB
La SIB dio a conocer la circular DS-DL-2853-12-2009/VMUV de diciembre de 2009, en la que se recuerda lo expresado en la Ley 515 de Tarjetas de Crédito “cuando el pago sea realizado usando tarjeta de crédito, se prohíbe cualquier tipo de cobro adicional al precio de venta ofrecido por los proveedores de esos bienes o servicios. Asimismo, se prohíbe cualquier práctica comercial discriminatoria como consecuencia de la realización de pagos utilizando tarjeta de crédito, particularmente los referidos a descuentos, ofertas y promociones”.

Pero el cuestionamiento gira en torno a la supervisión que hace la SIB de sus propias normativas, ya que los problemas continúan.

“¿Cómo es posible que te llamen a la una de la madrugada a cobrarte?,” se pregunta Marvin Pomares, directivo del Instituto de Defensa del Consumidor, Indec, quien destaca que la misma Superintendencia emitió una circular estableciendo las horas para realizar la gestión de cobro. Según esta circular, los cobros deben hacerse en determinado horario.

“Las gestiones de cobros, promociones u ofertas de servicios por parte de las entidades supervisadas, deberán efectuarse dentro del horario de las 8:00 a.m. hasta las 8.30 p.m., de lunes a viernes; y el sábado de 8.00 a.m. hasta las 5:00 p.m.”, Circular DS-DL-1033-05-2009/VMUV del 11 de mayo de 2009
Por otro lado, el diputado José Pallais reconoce las anomalías que se presentan en los contratos de adhesión de las tarjetas de crédito, por lo que considera necesario una reforma a los mismos.

“Hay que parar algunos abusos que se dan en Nicaragua donde no hay reglas de equidad, hay que devolverle el balance de la relación contractual (en el caso de las tarjetas de crédito) que está inclinada preponderante al emisor de las tarjetas, y los usuarios no están bien protegidos por estos contratos”.

De hecho, en manos de la Asamblea Nacional están varios proyectos de ley, pero, ¿será esa la solución?

Según el economista Alejandro Aráuz, la Superintendencia debe ser más activa en la búsqueda del equilibrio entre los usuarios del servicio y los emisores de tarjetas, evitando que esto golpee a otros sectores como la producción, que no tienen nada que ver con este problema.