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Los amigos, la familia y su musa, la naturaleza, se despidieron ayer por la tarde del “Corazón de niño” Salvador Cardenal, en una emotiva despedida donde la música del dúo Guardabarranco fue la melodía que motivó el llanto.

A las 2:30 de la tarde, el cuerpo de Salvador dejó las instalaciones de funeraria Monte de los Olivos para dirigirse en una corta caravana, hacia Jardines del Recuerdo donde descansará en paz eterna.

En ese local se preparó una emotiva eucaristía de cuerpo presente. El sacerdote durante su discurso alabó la labor de Salvador en pro de la tierra y de la naturaleza. Instó a la humanidad a seguir su ejemplo de amar nuestro hogar, la tierra.

Amigos y colegas dicen presente
Ante una despedida de un amigo, el amor y cariño de quienes compartieron momentos es grato remembrarlo. Al sepulcro de Salvador asistieron sus amigos visiblemente emocionados al hablar del legado e inspiración que deja Boyoi.

Carlos Mejia Godoy se refirió a él como “un hermano guardabarranco, un guerrero del amor, un pájaro y le dedicó su primera interpretación que se desprende de “La misa campesina”. Para Mejía Godoy la claridad del cielo de esa tarde significaba el recibimiento de un ser que con amor, solidaridad y lleno de pasión, supo defender a la naturaleza. “Tu vuelo nos enseña la ruta que nos lleva al amar la tierra”, fueron sus palabras.

También estuvo presente Luis Pastor González, amigo y colega del cantautor, quien tuvo a cargo la primera lectura. Norma Helena Gadea quebró su voz al hablar del “Centinela de los bosques”. Ofilio Picón junto con la Camerata Bach, Danilo Norori y el grupo Takina Inka también compartieron durante la tarde de despedida.

Sin embargo, uno de los momentos más tristes de la tarde fue cuando Katia Cardenal, su hermana tomó el micrófono para interpretar Mi Luna, un tema que compuso Salvador Cardenal en el muelle de Granada. Ella dedicó el tema a la familia, los sobrinos e hijos de Boyoi. “Más que como cantautora, lo hago como hermana” dijo Katia, quien no pudo contener sus lágrimas al recordar que hace 30 años, un 8 de febrero de 1980, cantó por primera vez con su hermano.

Waleska Rocha, quien trabajó como asistente de Salvador Cardenal dijo que hasta el momento no se ha confirmado la realización de un homenaje, aunque no se descarta la posibilidad por parte de los artistas amigos.

Los padres del artista, Leyla Barquero y Salvador Cardenal, colocaron una bandera verde sobre el ataúd en honor al verdor de los bosques, de la ecología que tanto inspiró a su hijo. Ambos decidieron colocar las cenizas de Guillermo Barquero, abuelo de Salvador, dentro del ataúd, que al finalizar la tarde y con el despido del sol fue enterrado con los llantos de sus seres queridos.