Rafael Lara
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Amalia, como se llamó a la joven embarazada a quien se le detectó tres tumores cancerígenos invasivos, fue dada de alta y enviada a su casa luego de su primera sesión de quimioterapia.

El sistema de salud pública aplicó el tratamiento a la leonesa, tras un mes de lucha y reclamos de organizaciones de mujeres y de derechos humanos nacionales e internacionales por salvarle la vida.

Marta María Blandón, del Grupo Estratégico por la Despenalización del Aborto Terapéutico, dijo que en esta semana se tiene previsto que el sistema de salud aplique el segundo tratamiento a Amalia, a quien no le suspendieron el embarazo.

“Ella está relativamente bien, dadas las circunstancias y lo que significa una quimioterapia”, expresó Blandón, indicando que sin la suspensión del embarazo será dañino no sólo al feto sino también a ella.

Igual señalamiento hizo Wendy Flores, abogada del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, que como parte del Grupo Estratégico solicitó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos medidas cautelares para Amalia.

“En estos momentos, nuestra preocupación es el deterioro que puede haber en la salud de Amalia, quien por la ‘quimio’ y su embarazo, se desconocen los resultados que pueda haber, ya que no se le permitió el aborto terapéutico, penalizado en Nicaragua”.

La licenciada Flores dijo que como parte solicitante de las medidas cautelares, el Estado de Nicaragua no les ha enviado una comunicación al respecto. Además, ya se venció el plazo de enviar informe sobre la situación y acciones exactas y detalladas que el sistema de salud está aplicando en cumplimiento de las medidas cautelares. Indicó que nuestro país y el gobierno de turno están obligados a cumplir como parte de los compromisos internacionales asumidos, en materia de derechos humanos.

“Por otra parte, la información no sólo se le limitó al Cenidh, también a los familiares, a quienes no les permiten ningún informe, remitiéndose a darles sus consideraciones médicas”, comentó la abogada del Cenidh.