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El presidente de la Comisión de Producción, Economía y Presupuesto del Parlamento, Wálmaro Gutiérrez, rechazó los señalamientos del sector bancario local y de expertos en el tema, que advierten una intervención en el mercado financiero nacional con la Ley de Adeudos, conocida como Ley de Moratoria.

Además, destacó que por la aplicación de altas tasas de interés en ese mercado, entidades que comenzaron bajo la figura de organismos sin fines de lucro, hoy son microfinancieras o bancos.

El parlamentario recalcó una vez más que en ningún momento están “fijando” tasas de interés en la Ley de Adeudos, pues recordó que el techo tope al respecto es reglamentado desde 2001, a través de la Ley de Reformas a la Ley Reguladora de Préstamos entre Particulares, Ley No. 176.

“Así que no me van a decir a mí las microfinancieras que la Comisión les está fijando una tasa, porque son reguladas desde 2001, y repito: lo que hacemos en la Ley de Adeudos es apegarnos a la Ley No. 176, que además ordena al Banco Central de Nicaragua establecer una tasa promedio ponderado, tomando en cuenta las tasas reales del mercado, y publicarla mes a mes”, reiteró.

El diputado recordó que el problema “es que las microfinancieras han venido sumando al techo tope de las tasas cargos operativos y todo lo que se les ha ocurrido, de ahí que las tasas han llegado al 40, 60, 80 y hasta 100 por ciento. ¿Y quién va a poder pagar eso?”

“Lo que hacemos con la Ley de Adeudos es decirles: miren señores, ésta es la tasa anunciada por el Banco Central de Nicaragua a marzo de 2010, que es del 16 por ciento, y sobre esa base deben reestructurar las deudas. ¿Cuál es el problema con eso, si está apegado a la Ley?”

Gutiérrez profundizó respecto de los generosos efectos de las altas tasas de interés aplicadas en los últimos años por el sector de microfinanzas. “Hemos visto el salto de instituciones que nacieron como organismos sin fines de lucro, convertidas, por ejemplo, en bancos”, planteó.

“¿De cuáles hablamos? De Banex y ProCredit, por ejemplo, y del mismo Fama. Aquí hay que decirlo con nombre y apellido. ¿Cómo se explica que en cinco años o menos hayan dado ese salto? Y vienen otros más que quieren convertirse en bancos…”, advirtió Gutiérrez.

Microfinancieras: “No eliminen al sector”
Entre tanto, el vicepresidente de la Asociación de Microfinanzas, René Romero Arechavala, afirmó que contrario a lo que dice el diputado Wálmaro Gutiérrez, ellos están tratando de que realmente haya una salida de consenso, y se establezca un compromiso entre los diputados sandinistas y los de la Alianza Liberal Nicaragüense por sacar una ley que fomente al sector de las microfinanzas y no que lo aniquile.

Romero manifestó que, en realidad, las instituciones comenzaron como organizaciones sin fines de lucro, pero debieron apuntarse por la sostenibilidad financiera, y por ser un sector de alto riesgo y con mayores costos de operación por cliente que la banca comercial corriente, se tiene entonces que cobrar una tasa de interés más alta.

“Necesitamos dejar un margen para capitalizar de un cinco a 10 por ciento anualmente la institución, tener un fondo de contrapartida para obtener más recursos de proveedores internacionales de fondos para poder prestar más dinero a los sectores con que trabajamos”, explicó el gerente general de la microfinanciera Fundeser.

Según sostiene Romero, las entidades microfinancieras, por lo general, deben obtener tecnología de punta para manejar una cartera con costos operativos más altos por ser un alto volumen de pequeños clientes dispersos y en zonas de difícil acceso.

Romero destaca un punto sostenido por Asomif, que un crédito bancario de 100 mil dólares exige cinco operaciones al año, mientras en las microfinanzas, 200 créditos de quinientos dólares con pagos mensuales, demanda dos mil 600 operaciones al año.

Recordó el gerente de Fundeser que pese al alto riesgo y las tasas altas, el nivel de mora en el sector ha sido bastante bajo, normalmente, pero asegura que el movimiento de no pago ha tenido una incidencia fuerte que comienza a contaminar a otros sectores y la mora empieza a subir.

De hecho, no estamos recibiendo de vuelta los recursos que prestamos a los del Movimiento de No Pago, y las entidades de microfinanzas están comenzando a perder al no poder mantener el punto de equilibrio, porque la mora está subiendo. A pesar de todo, siempre gozan de una clientela, entre un 80 y 90 por ciento que es buena paga.

En ese sentido, insistió en llamar a los diputados que entiendan cómo funcionan las microfinanzas y que hagan leyes de consenso que no eliminen a un sector que es complementario a los esfuerzos bancarios y a los del Estado.