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Los presidentes del Colegio de Periodistas de Nicaragua y de la Unión de Periodistas de Nicaragua, tienen apreciaciones encontradas sobre la censura que ha implementado el gobierno del presidente Daniel Ortega y el Consejo Supremo Electoral (CSE) en contra de los medios escritos del país.

Por un lado, Leonel Laguna, del CPN, desaprueba que el CSE haya excluido de las conferencias de prensa a periodistas de EL NUEVO DIARIO y de La Prensa, y haya permitido sólo el ingreso de otros reporteros. Por el otro, Roberto Larios, de la UPN, afirmó que no es correcto discriminar a los comunicadores, pero que debido al contexto, según él, polarizado, la reacción del Poder Electoral es la adecuada.

El CSE, Enacal y el Minsa se han dado a la tarea de impedir la cobertura periodística de EL NUEVO DIARIO, para evitar las preguntas incómodas sobre denuncias que realizan diferentes sectores de la población.

“Yo también me pondría molesto, yo reclamaría que tengo derecho a tener acceso a esa información que tienen otros compañeros. Si esa es la situación, jamás nosotros como colegios de periodistas vamos a estar de acuerdo en que a una parte de compañeros que andan en la calle se les dé la información y a otra parte no, porque entonces existiría una discriminación”, consideró Laguna.

Sí, pero no
“No considero que esté bien impedir el ingreso de periodistas a ciertos lugares, no está bien como una política, pero en esta circunstancia particular yo creo que es una decisión acertada, porque (los medios escritos) están cosechando lo que sembraron”, afirmó Larios.

El representante del CPN aseguró que han realizado señalamientos en contra de funcionarios e instituciones que han estropeado el trabajo periodístico. “Nosotros hace seis semanas denunciamos algunas cosas, entre ellas, sacamos a colación el caso del ministro de Salud, pues había prohibido la entrada a algunos periodistas y lo repudiamos en su momento; de otras instituciones no te puedo hablar porque tendría que darte ‘pelos y señales’, con nombre y apellidos”, aseveró Laguna.

Sobre la posición del Minsa, Larios justificó la misma al decir que los medios electrónicos tienen mayor clientela que los medios escritos, cuando es sabido que los informativos con que cuenta el oficialismo no tienen mucha acogida en la población. Además, señaló que EL NUEVO DIARIO sólo se dedicó a criticar al gobierno en torno al tema de la Influenza Humana, olvidando que la esencia del periodismo es fiscalizar y denunciar las acciones irregulares.

Muchos de los funcionarios del actual gobierno y del CSE se rehúsan a dar entrevistas a periodistas de medios escritos cuando éstos buscan sus versiones sobre diferentes hechos, por lo que Larios indicó que “es un error no dar la cara, siempre lo he considerado así, y de esa forma me manejo en mi cargo de relacionista público del Poder Judicial; y estoy de acuerdo también en que las instituciones del Estado deben tomar la iniciativa de informar lo bueno que hacen”.

Las propuestas
Laguna hizo un llamado al presidente Ortega para que garantice que las instituciones brinden información a todos los periodistas y no sólo a un grupo selecto. Agregó que si los funcionarios públicos respetaran y cumplieran la Ley de Acceso a la Información Pública se lograría hacer menos pesada la labor de los reporteros.

Para el presidente de la UPN debería haber un “gran pacto” entre el gobierno y los medios de comunicación, que redunde en beneficio de los nicaragüenses, para bajar la polarización que existe en los pobladores y cambiar la agenda periodística.

A pesar de sostener que la crítica de los comunicadores, “pero sin prejuicio”, es fundamental “para el desarrollo de la democracia y del buen funcionamiento de un gobierno”, Larios se ha distinguido desde su cargo en el Colegio por confundir el ejercicio del periodismo profesional con la simple redacción de comunicados oficiales.