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¿Sabía usted que los problemas que dejó en la torre de control del Aeropuerto Internacional el terremoto que destruyó Managua el 23 de diciembre de 1972, obligaron a Augusto Pinochet a dormir aquí esa Navidad, así como la presencia en el país de un contingente de militares hondureños que puso en un aprieto internacional al compadre de Anastasio Somoza, el general Oswaldo López Arrellano?

Anécdotas como esas, así como la de dos respetables banqueros que ya están fallecidos, quienes aparecieron --después del movimiento telúrico-- disfrazados de “asaltantes”, con armas al cinto y máscaras en sus rostros, aflorarán en el próximo libro del vicepresidente de la República, Jaime Morales Carazo. Será la novena producción del vicemandatario, titulada “Terremotos”, que lleva la interrogante: ¿Volverá a pasarnos?, la que incluye una cantidad de documentos sobre situaciones que ocurrieron antes y después del sismo.

Debido a los acontecimientos recientes con los terremotos en Haití y Chile, Morales Carazo apresuró la conclusión de su libro, que considera que deberá convertirse en una especie de campanazo, “porque esto (un terremoto) nos puede volver a pasar en Nicaragua; somos una zona sísmica”.

“Mi libro es una crónica de lo que ocurrió –con el sismo del 72-, donde describo lo que hicieron y lo que no hicieron, el rol que jugaron diferentes sectores para que sirva como experiencia”, además de que hace referencia a la voracidad del régimen somocista, al apoderarse de la ayuda internacional enviada para los damnificados.

La presencia de Pinochet
Sobre la presencia de Pinochet en Managua, el autor del libro dice que el ex dictador tuvo que pasar la Navidad de 1972 en la embajada de México, en Managua, ya que el avión en que se transportaba no pudo salir temprano, pues la torre de control del Aeropuerto se había caído por el terremoto, por lo que tenía que esperar el día siguiente.

Pinochet había llegado al país a la cabeza de dos aviones chilenos que trajeron ayuda para los damnificados.

El vicemandatario dice en su libro que el terremoto del 72 “fue el principio del fin de la caída de los Somoza, por su voracidad, así como el huracán Mitch, que en una y otra forma despertó grandes codicias de una serie de funcionarios. La desgracia del terremoto de hace 38 años fue aprovechada por Somoza y una serie de funcionarios para enriquecerse”.

Dijo que hay otras situaciones que la gente ha olvidado, como que el compadre de Somoza, el general López Arellano, de Honduras, mandó al país un gran grupo de soldados hondureños y cuando la noticia salió al mundo, causó un gran escándalo, por lo que tuvieron que sacar a los militares extranjeros.

López Arellano era presidente de Honduras cuando ocurrió el terremoto del 72. Era su segundo período, después de dar un golpe de Estado.

“Parecía que era una ocupación o que los militares venían a auxiliar a Somoza”, dijo el vicemandatario.

También traerá el libro una fotografía en la que aparece el doctor Eduardo Montealegre, entonces presidente del grupo Banic, y José Álvarez, ambos banqueros, foto que el propio Morales Carazo le hizo frente a las instalaciones donde estuvo Indesa.

Los banqueros aparecieron armados por los asaltos y pillajes que se produjeron después del terremoto del 72 y la máscara era para matar un poco los malos olores que se sentían en la capital, cuando los cuerpos de miles de víctimas comenzaron a descomponerse.

En el libro aparecerá una reproducción de un salvoconducto que le extendió a Morales Carazo el general de la GN, Roger Bermúdez, para poder entrar a ver qué podía rescatar de sus oficinas en Indesa que estaba dentro del perímetro que destruyó el terremoto.

Envío de ayuda
También detalla el tipo de ayuda que llegó al país, como una cantidad de abrigos que se utilizan en el Polo Norte o la gran cantidad de plasma, que a juicio del vicemandatario, era como para atender todo un año a Centroamérica. “Eso se perdió, porque al faltar la energía eléctrica, no había dónde refrigerarlos”.

Entre otras cosas, cuenta que un país envió un avión lleno de pollos vivos “y por lo consiguiente, andaba el poco de animales por la pista del aeropuerto, interrumpiendo las cosas”.

Otro caso es el de cómo allegados a Somoza destruyeron una gran cantidad de edificios que quedaron bien en la vieja Managua.

A Morales Carazo lo agarró el terremoto en su antigua vivienda, que ahora la ocupa el presidente Ortega. A la casa no le pasó nada, solamente un deslizamiento de tejas en una parte de la misma.

Animales nerviosos
En el libro, don Jaime hace referencia a unas palabras que le dijo un trabajador suyo, de nombre Tino, referente a que en la tarde del 22 de diciembre del 72, las mascotas de Morales Carazo estaban nerviosas: un león llamado “Sócrates”, dos tigrillos “Copérnico” y “Pitágoras”, así como “Aris I” el primer perrito salchicha que dio inicio a la “dinastía canina” que llega actualmente a “Aris VII”.

Sobre cómo eran las reuniones del Comité de Emergencia Nacional, que presidía Somoza , Morales Carazo la describe de la siguiente manera:

“Era como un gallinero de piso muy duro, encementado, en el que cacareaban muchos gallitos de diferentes tamaños y colores para llamar la atención, mientras que un enorme gallote, del tamaño de esos chompipes americanos, se contoneaba cantando alegremente, tirando al piso unos cuantos granitos de maíz, sobre los que se abalanzaban voraces y casi matándonos unos a otros los pinches gallitos, que salían con los picos quebrados y desplumados, mientras el gallote orondo y lirondo, tenía el buche lleno a revenar, con sus patas ennavajadas sobre unos sacos repletos de maíz”.

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