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El reciente conflicto comercial provocado por el cierre de las fronteras nicaragüenses a productos de origen centroamericano, puso de relieve la fragilidad del sistema de integración regional, cuyas instancias ni siquiera reaccionaron al problema.

Al valorar la situación, el economista Alejandro Aráuz sostiene que “la integración centroamericana está verde”, ya que el sistema no fue capaz de buscar respuesta a los conflictos comerciales que se presentaron a partir del cierre de fronteras a productos de origen agropecuario, como parte de las acciones de protección a los productores locales.

Sin tener ninguna información oficial, se ha señalado que el origen del cierre de las fronteras nicaragüenses se implementó como medida de fuerza de Nicaragua ante el cierre de las fronteras de Guatemala y Costa Rica a productos agropecuarios nacionales. El problema es que este cierre ya estaba provocando problemas a la producción nacional.

El año pasado, la Organización Mundial de Comercio, OMC, instó a todos los países a evitar cerrar las fronteras como medidas proteccionistas a sus productores, como una forma de enfrentar los efectos de la crisis económica y financiera mundial, destacó el economista.

Remedio peor que enfermedad
“Lo que se está observando en Centroamérica es que esto es fruto de la misma crisis, y hay sectores que han quedado debilitados y piden a los gobiernos cerrar fronteras, como es el caso de Guatemala, El Salvador e incluso Costa Rica”, explicó Aráuz.

En el caso de Nicaragua, el sector privado también había demandado que el gobierno adoptara medidas recíprocas, según lo indicó Julio Barboza, ex presidente de la Cámara de Agentes Aduaneros de Nicaragua.

“Los transportistas nacionales pidieron medidas recíprocas a las trabas que estaban poniendo otros países al sector”, subrayó.

No obstante, el economista sostiene que este conflicto puso a prueba la capacidad del mismo sistema de integración centroamericana, el cual mostró poca eficacia, por lo que no descarta que en un futuro cercano se vuelvan a repetir estos problemas comerciales, si los países no toman decisiones concretas en ese sentido.

“Las secuelas de la crisis en este tipo de comportamiento se mantienen, y lo más probable es que se desate una guerra de este tipo en unos dos meses, lo cual puede complicar la economía regional”, explicó el economista.

Agregó que “mi posición es que este problema se soluciona a través del mecanismo de integración y los procedimientos que establecen los tratados. Para una solución rápida, se debe movilizar a los ministros de economía y a los de agricultura para buscarle una solución”.

Si bien desde el sábado las fronteras de Nicaragua se reabrieron, dejaron fuertes pérdidas para diferentes empresas nacionales, las cuales son irreparables, según fuentes del sector privado nacional.

El año pasado, Honduras había cerrado sus fronteras a Nicaragua argumentando lo que Guatemala puso como excusa este año: “…que Nicaragua no cumplía con las normas fitosanitarias”.

Los ministros de agricultura y ganadería se reunieron en Managua, y el de Honduras dio por terminado el conflicto, una vez que Managua amenazó con llevar el caso a la misma OMC y a los mecanismos de solución de controversias regionales.