•  |
  •  |
  • END

Habitantes del barrio 3-80, ubicado en las cercanías de la Rotonda El Periodista, se vieron seriamente afectados por la fuga ocurrida en un tanque de Cloro Gas, que se encontraba guardado en una bodega de la Empresa de Acueductos y Alcantarillados, Enacal.

Unas 30 personas fueron trasladadas a los diferentes hospitales de la capital, pero sólo dos casos eran considerados de gravedad. Uno de ellos era José Ángel Bermúdez, quien sufrió un ataque respiratorio. Los demás afectados presentaban problemas de asma e hipertensión.

Según versiones de los afectados, todo estaba normal, hasta que empezaron a sentir una pesadez en el aire, que les provocó dolor de estómago, náuseas, problemas para respirar y fuertes dolores de cabeza.

El gas se propagó en alrededor de una manzana, perjudicando a todos los habitantes que desconocían qué material era lo que se estaba escapando. Algunos abandonaron sus hogares y otros prefirieron encerrarse, por temor de que al salir, los delincuentes aprovecharan para vaciar sus casas.

De acuerdo con Manuel Antonio Ruiz, supervisor de los operadores de Enacal, el percance se produjo a eso de las seis de la tarde, cuando de uno de los cuatro tanques que estaban guardados, empezó a salir gas.

“Cuando escuchamos que el cloro se estaba saliendo, corrimos a buscar un trapo mojado para ponérselo, pero la fuga era bastante fuerte. Lo pudimos controlar, pero se escapó más de la mitad del producto”, señaló Ruiz.

Cada tanque tiene un peso de 150 libras, y se mantienen guardados para la cloración diaria del agua que abastece el barrio y sectores aledaños.

“No tenemos muchos tanques, máximo tres, porque siempre tiene que haber uno de reserva; nunca nos había pasado esto, creemos que pudo haber sido porque el sello de seguridad se agotó” añadió Ruiz.

Una camioneta de Enacal se presentó al lugar para trasladar el tanque a un sitio más aislado, ya que debido a la ruptura del sello, no se descartaba la posibilidad que el resto de cloro se escapara.

Población asustada
Para atender el percance se hicieron presentes cuatro cisternas de la Dirección General de Bomberos, DGB, y del Benemérito Cuerpo de Bomberos, BCM, así como más de ocho ambulancias que trasladaron rápidamente a los afectados a centros asistenciales.

Ramón Morales, oficial del BCB, recomendó a los pobladores que fueran a bañarse, para que se quitaran el gas del cuerpo y así evitaran fuertes irritaciones en la piel.

Los mayores afectados con esta fuga fueron los niños, uno de ellos fue Keyler Stiven López, de nueve años, quien en lugar de salir de su casa, prefirió cerrar las puertas, pero muy pronto el vómito y el dolor de cabeza empezaron a afectarlo y fue necesario colocarle oxígeno para facilitarle la respiración.

Habitantes culpan a presidenta de Enacal
Cientos de afectados culpaban del hecho a la presidenta de Enacal, Ruth Selma Herrera, quien no se ha preocupado en colocar en sitios aislados los productos que ponen en riesgo la salud de los pobladores, como es el caso del Cloro Gas.

Aunque Ruiz aseguró que los tanques se encontraban en un cuarto especial, para no exponer a las personas al peligro, EL NUEVO DIARIO pudo constatar que el sitio donde se encuentran almacenados los cilindros carece de seguridad, e incluso el lugar es utilizado para guardar herramientas de limpieza.

Víctor López, uno de los habitantes del lugar, aún con los ojos llorosos, señaló su descontento ante el hecho. “Es una irresponsabilidad muy grande, debería presentarse Ruth Selma, nuestras casas están a orillas del pozo y tememos que este hecho se repita y con peores consecuencias”.

Tanques en todos los pozos
El pozo número 89 se encuentra en el costado oeste del barrio 3-80, y de acuerdo con Ruiz, los tanques con Cloro Gas se encuentran en todos los pozos de distribución de Enacal, porque son fuente infaltable para clorar el agua.

Debido a esto, los pobladores piden a Herrera una mayor vigilancia, y que se aseguren de que los sellos no hayan caducado, ya que esta situación se podría repetir dejando fatales consecuencias.

Utilizado en guerras
El Cloro Gas, también conocido como Umbreon, fue usado como arma en la Primera Guerra Mundial, según la enciclopedia de Internet Wikipedia.

La información añade que los soldados lo describieron como una sustancia que “tenía un olor distintivo de una mezcla entre pimienta y piña. También tenía gusto metálico y pungía el fondo de la garganta y el pecho”.

La enciclopedia señala que el químico también ha sido utilizado como arma por insurgentes contra la población local en Irak, y por las fuerzas de coalición en la guerra de ese mismo país, en formas de bombas de cloro.

El cloro puede reaccionar con el agua en la mucosa de los pulmones para formar ácido clorhídrico, un irritante que puede ser letal, según la información de Wikipedia.