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Los habitantes del barrio 3-80 afirman que se sienten desprotegidos y abandonados por las autoridades de salud y Enacal debido a que no han recibido ninguna atención médica 24 horas después que explotara un tanque de Cloro Gas, que se encontraba guardado en una bodega de la aguadora.

“No ha venido nadie a ver como estamos. Aquí hay personas de todas las edades desde niños recién nacidos, a los que afortunadamente los pudimos sacar a tiempo antes que se intoxicaran. Las personas que no fuimos hospitalizadas amanecimos con mareos, ganas de vomitar y otros malestares, por lo tanto necesitamos que nos revisen para saber como estamos”, señaló María Parrales, vecina del pozo de Enacal.

Las víctimas también han manifestado su preocupación ya que temen que ocurra una explosión mayor a la de ayer. El vicegerente de Operaciones de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados, Enacal- Managua, Norllyn Obando, aseguró que el percance se debió a algo fortuito e impredecible y que están tomando las medidas necesarias para que no vuelva a ocurrir.