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Después de la fuga de cloro-gas que hubo este lunes en uno de los pozos de Enacal, ubicados en el barrio 3-80, los habitantes quedaron alarmados y temen que ocurra una explosión mayor, ya que prácticamente tienen en sus patios este sistema de bombeo que ellos consideran una amenaza inminente.

En horas de la tarde del lunes recién pasado, un cilindro de 250 libras de cloro gas empezó a filtrar hasta fugarse entre 50 y 70 libras. Esto provocó la intoxicación por Hipoclorito de Sodio de 21 personas, las que fueron atendidas por las distintas entidades de socorro y posteriormente trasladadas a distintos hospitales capitalinos.

Luego de varias horas de observación a todos los internados les dieron de alta, pero el resto de pobladores, a los que no se le prestó ningún tipo de atención médica a la hora de la expansión de gases, esperaban que llegara una brigada del Ministerio de Salud para que los chequeara, sin embargo, se quedaron esperando.

“Nos tienen abandonados, aquí no ha venido nadie. Ayer yo estaba bien, pero ahora amanecí con dolor de cabeza, ganas de vomitar y otros malestares, otras personas están en mi misma situación, por lo tanto esperamos que las autoridades de salud nos revisen a todos los del barrio”, expresó María Parrales, habitante del barrio 3-80.

Los vecinos aún no salen del asombro y no se explican cómo pudieron salir de esta peligrosa situación, pues aseguran que estaban cobijados por una nube de gas que no los dejaba respirar, mucho menos hablar. En medio de la desesperación unos pudieron actuar a tiempo y transportar a su familia a los barrios aledaños, sin embargo, no todos tuvieron la misma suerte.

Temor por una próxima fuga

“Yo estaba viendo televisión y mis hermanitos estaban dormidos, cuando sentí un olor fuerte a cloro les hablé rápido. Ellos salieron en sus bicicletas, pero yo me quedé cerrando la casa y no pude aguantar la respiración. Me trasladaron al hospital Lenín Fonseca, pero ahí junto a otras ocho personas estuvimos como una hora esperando que nos atendieran. Al final nos hicieron caso y después nos dieron de alta”, relató Leonel Zamora.

A Cela Rodríguez el pozo de Enacal le queda en el patio de su casa y teme que el día menos pensado ocurra una catástrofe sin que ella, su familia y sus vecinos tengan la oportunidad de correrse. “Ignorábamos que tuviéramos una amenaza tan cerca, ese pozo es un atentado”, indicó.

Otra señora planteó una pregunta inquietante: ¿qué tal si hubiera ocurrido en la noche con todos dormidos?
No hay peligro, aseguran
Sin embargo, para la Empresa de Acueductos y Alcantarillados, Enacal, los pozos con cloro gas no representan ningún peligro o amenaza para la población, y casi el 50 por ciento de sus sistemas de acueductos con este líquido potabilizador están ubicados dentro de la ciudad capital.

“Si fuera una amenaza, en ningún sistema de bombeo existiera el cloro gas, éste existe en todo el mundo, en todos los países y Nicaragua no es la excepción, hay en plantas de tratamiento de aguas residuales y en pozos”, declaró Norllyn Obando, vicegerente de operaciones de Enacal-Managua.

Para Obando, la emisión de gases ocurrida en el barrio 3-80 se debió a algo “fortuito e impredecible. Enacal no desea que sucedan estas cosas, pero se dan. La gente debe tener la certeza de que nosotros estamos tomando todas las medidas preventivas, incluso existe la posibilidad de reducir el período de mantenimiento (que se hace cada dos años) para evitar mayores incidentes”.

Al consultarle al funcionario si había posibilidad de clausurar el pozo por la preocupación de los ciudadanos afectados, respondió que eso era casi imposible, pues “cada uno de éstos no cuesta menos de 300 ó 470 mil dólares, incluyendo la perforación, el predio, la caseta, entonces sería un poco complicado, no es técnicamente factible ni viable remover este pozo, simplemente se deben acatar las medidas de seguridad y prevención adecuadas”.