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Al menos 500 millones de dólares destinó la FAO para proveer de semillas ocho departamentos del Norte, afectados por el fenómeno climático denominado El Niño.

En esa amplia región hay unas 100 mil personas afectadas por la sequía, con pérdidas de sus siembra agrícola de entre el 50 y 80 por ciento, según el doctor Gero Vaagt, representante de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación en Nicaragua, durante un seminario de cambio climático y seguridad alimentaria.

“La ayuda de granos como arroz, sorgo y frijoles, se realiza en coordinación con el Programa Mundial de Alimentos e instancias gubernamentales, como el Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales, el Ministerio Agropecuario y Forestal, entre otros, y autoridades locales”, expresó Vaagt, comentando que la situación es provocada por el cambo climático que cada década golpea con más frecuencia y severidad.

“Los más pobres son los más vulnerables por su menor capacidad económica. Así el 30 por ciento de los productores agrícolas en Nicaragua, desempeñan una productividad de sobrevivencia o autoconsumo”, expuso.

Mejorar técnicas de producción
El representante de FAO mencionó que por eso es necesario fortalecer sus capacidades de producción, capacitarlos en nuevas técnicas, darles acceso a semillas mejoradas y a mejores sistemas de riego, para lo cual están realizando diversos estudios a fin de implementar políticas de eficiencia.

El doctor José Antonio Milán, especialista en cambio climático, comentó que las perspectivas climatológicas sobre nuestro país son difíciles de predecir porque el tiempo es algo prácticamente imposible de prever, sin embargo, considera estos escenarios posibles para el resto del año: por una parte, la sequía, producto de El Niño, puede extenderse hasta diciembre, algo poco probable.

En segunda instancia sería que la temporada lluviosa inicie normalmente a partir de abril, pero uno de los escenarios probables es la aparición del fenómeno de La Niña, que trae altos niveles precipitación que podrían ser dañinos para la agricultura por las inundaciones.

El experto dijo que en el caso de Nicaragua y de acuerdo con sus datos, nuestro país no perecerá por escasez de agua, pero el problema es que parte de nuestros recursos acuáticos no están disponibles por sus niveles de contaminación.

Lo que se necesita es administrar mejor el recurso agua. Muchos usuarios la desperdician. Por ejemplo, las grandes plantaciones de caña, ajonjolí y maní, usan intensivamente el acuífero subterráneo para regadío, cuando podrían llevarla del lago Cocibolca, mientras el manto potable se destina al consumo humano, explicó.

El doctor Vaagt indicó que, según los líderes comunitarios de las comunidades afectadas, uno de los grandes problemas es el mejoramiento del manejo del agua. Además, es indispensable la protección de los recursos forestales y la adaptación de nuevas técnicas de producción amigables con el ambiente.