•  |
  •  |
  • END

En la ciudad de Managua hay una variedad de establecimientos con productos inflamables, que representan una verdadera amenaza para los habitantes que viven en los alrededores de los mismos.

Tal situación se debe en gran parte al crecimiento desordenado de la población, porque la gente se asienta en cualquier sitio, sin ningún tipo de precaución.

Existen fábricas o empresas que en el momento de su construcción quedaron bien ubicadas, y cumplían todas las medidas de seguridad e higiene para operar, pero como la población ha venido creciendo a medida que pasan los años, éstas han quedado cercadas.

Para el director de Salud Ambiental y Epidemiología del Silais-Managua, doctor José Enrique Medina, lo que sucedió en el barrio 3-80 recientemente, debe tomarse como referencia y acatar las órdenes emitidas por las instituciones competentes sobre medidas de seguridad.

Medina señaló que no sólo existen expendios de combustibles rodeados de habitantes, también hay comedores o restaurantes, vendedores ambulantes instalados en lugares prohibidos e inadecuados, como unidades de salud, universidades, iglesias y todo espacio que sea popularmente concurrido, provocando un desorden y por ende, exposición al peligro de muchas personas y a sus mismos dueños.

Los desastres naturales como el terremoto en Managua de 1972, hacen que la población emigre y forme los denominados asentamientos. Esa situación ha ocurrido desde hace varios años, por lo que el crecimiento desordenado en el territorio nacional ocupa algunas páginas de la historia de nuestro país.

Desalojos imposibles
Por eso, a estas alturas “nosotros no podemos llegar a desalojar a nadie, porque sería como encenderle un fósforo a un barril de pólvora. Además, entendemos la situación de pobreza que vive gran parte de la ciudadanía y no se toman las tierras por gusto, sino por suplir una necesidad. Tampoco podemos visitar a las diferentes empresas y decirles que deben moverse, cuando ahí hay una inversión fuerte y en su momento cumplieron con las medidas correspondientes para su establecimiento”, apuntó Medina.

En el caso particular de los pozos de Enacal, según el funcionario del Silais, éstos tienen todas las condiciones de seguridad necesarias para operar y como la mayoría están en medio de habitantes, lo único que se puede hacer ahora es capacitar a la población para que sepan cómo actuar ante cualquier emergencia.

Un ejemplo claro de los sitios “amenazantes” es la pista transversal a la del mercado de Mayoreo, en donde se encuentran equidistantes entre sí la estación de Petrogás, la gasolinera Petronic y un centro escolar.