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Una vez más, las autoridades del Oriental de Managua y de la Corporación Municipal de Mercados de Managua (Commema) intentarán poner un poco de orden en el mayor centro de compras de Centroamérica.

Augusto Rivera, administrador del Mercado Oriental, reconoció que, efectivamente, las calles de ese populoso centro han sido “tragadas” por los comerciantes, que ya no han dejado espacio para la circulación de vehículos, mucho menos para los hidrantes de los bomberos, y, además, por aquí va todo el mundo con su paso entorpecido por bancos, canastos, estufas…

Afirma que en ese mercado --“el más grande, el más desordenado y el más anárquico”-- hay cuatro puntos críticos de aglomeración de negocios: “el Gancho de Caminos, la Casa de los Encajes, el sector de El Novillo y Los Cocos, por la iglesia El Calvario”, donde su ubican por lo menos unos dos mil comerciantes.

Se resisten al orden
Según afirma, en estos puntos ya los comerciantes han invadido las calles, y han fomentado un crecimiento desordenado. Sin embargo, todo intento de ordenamiento es acallado por los mismos comerciantes, que se muestran reacios al orden. “Cuando tocás a un comerciante y querés reubicarlo, te dicen que los querés desalojar”, afirma Rivera, quien agrega que “si los querés ordenar sale alguien y se arma el relajo”.

De hecho, no es el primer intento. Desde el anterior gobierno sandinista de la década de los 80 se hicieron serios intentos por ordenar a este monstruo comercial. Incluso, una de las iniciativas fue tirar una maya por todas las calles del mercado. Durante la Administración del ex alcalde Arnoldo Alemán se diseñaron sin éxito planes de reordenamiento, los cuales también pasaron por las siguientes administraciones municipales.

“Tenemos que ordenarnos, ya que eso nos beneficia a todos”, agrega Rivera, como una voz apagada en medio de una multitud.

Según cifras extraoficiales, el Oriental constituye una sub economía paralela a la economía formal. Algunos economistas independientes sostienen que por allí pasan sumas considerables de dinero equivalentes a un 20 por ciento del Producto Interno Bruto.

Quizá después de Semana Santa
Pero las autoridades de Commema están decididas a hacer un nuevo intento, y para después de Semana Santa podrían iniciar el denominado Plan Pro-Invierno, que pretende mejorar las condiciones del populoso mercado e iniciar un proceso de ordenamiento, al menos en los puntos críticos, afirma Rivera.

“Ahora es difícil, ya que con la temporada de verano los comerciantes aparecen en la pasada vendiendo cualquier cosa, como frutas, artículos de la temporada, lo cual hace difícil cualquier tipo de medida de ordenamiento.

En este mercado trabajan alrededor de 18 mil comerciantes, de los cuales 13,500 están legalizados, pero los restantes se mantienen flotantes en diferentes lugares. “Se ponen en cualquier punto del mercado”, señala.