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Uno de los mayores peligros que se derivan de la actual actividad del volcán Concepción, en la Isla de Ometepe, es la posibilidad de que parte de sus laderas se deslicen hacia zonas pobladas, como San José del Sur, con el resultado de una eventual tragedia humana.

El planteamiento es hecho por el doctor en geología, William Martínez, quien destaca como importantes las medidas tomadas por las autoridades de Defensa Civil para evitar en la medida de lo posible la pérdida de vidas humanas.

En ese sentido, el científico destacó la preparación para una posible evacuación que se ha hecho de la población de Ometepe, si el peligro de la actividad volcánica del Concepción aumenta. Ometepe es una isla formada por dos volcanes, y que posee unos 42 mil habitantes en sus 276 kilómetros cuadrados.

Los deslizamientos de parte de las laderas de los volcanes ocurren, en algunos casos, por lluvias o en seco, por las sacudidas del edificio volcánico a causa de los sismos que estremecen al volcán. En este caso, Martínez sostiene que se requieren trabajos especiales de prevención y de mitigación debido a que existen muchos depósitos sueltos inestables en las laderas del volcán Concepción.

Los deslizamientos representan un alto potencial de peligro, sobre todo para la comunidad de San José del Sur, que está en la dirección de un posible alud de materiales que se encuentran casi sueltos en lo alto del volcán Concepción, y que pueden bajar de manera rápida y sin previo aviso a causa de movimientos sísmicos.

Martínez destaca que los medios noticiosos reportan una actividad benigna del volcán, o sea eventos explosivos de bajos volúmenes y de bajas alturas.

Peligros

De acuerdo con el geólogo, el vulcanismo en Nicaragua es menor a un millón de años, por lo que difiere del que se encuentra en el resto de América Central, que es de más vieja data, más de un millón de años.

Los otros volcanes de la región centroamericana se ubican por encima de terrenos terciarios, o sea de vulcanismo antiguo, ubicado entre 5 y 20 millones de años de edad, o sea que tienen una base de mayor espesor que la de Nicaragua, donde la lava volcánica es de bajo contenido de sílice, en relación con la de los volcanes del resto de América Central.

A la par, agrega que los volcanes en Nicaragua son de menor altitud que los del resto de América Central. Sin embargo, al igual que otros volcanes, los productos que lanzan están formados por rocas en estado de fusión que descienden de los flancos de los edificios volcánicos, siguiendo la topografía del terreno.

En el caso del material piroclástico, señala que es lanzado durante una erupción, pero no se desplaza muy lejos, en cambio los materiales más finos: polvo, ceniza, arena y lapili, son transportados por el viento a grandes distancias con efectos negativos mayores en las cercanías del volcán.

De acuerdo con el científico, las emanaciones de cenizas afectan la visibilidad, la salud, especialmente con problemas respiratorios, al tiempo que la ceniza fina puede producir cortocircuitos en las líneas de transmisión y daños en las redes telefónicas.

Por otra parte, las emanaciones de gas, que son características en algunas erupciones volcánicas, afectan un radio de entre 10 y 30 kilómetros alrededor del volcán.

En las erupciones volcánicas es el vapor de agua es muy abundante, alrededor del 75 por ciento, sin embargo, gases importantes son el dióxido y el monóxido de carbono, los óxidos de azufre, el ácido sulfhídrico, el cloro y el flúor.

Todos estos gases al mezclarse con el agua forman ácidos venenosos, los cuales aun en concentraciones bajas son nocivos para los ojos, la piel y el sistema respiratorio de seres humanos y animales, al tiempo que el polvo y las cenizas contaminan las aguas superficiales.