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El presidente del CSE, Roberto Rivas, confesó ayer que mintió a la Contraloría al pedirle la contratación directa de las maletas electorales por C$ 5.4 millones, sabiendo que tenía suficiente material en sus bodegas para armarlas.

Pero no fue la única mentira que dijo Rivas ayer durante una comparencia televisiva, pues indicó que el dinero que no usó en la elaboración de las maletas, lo empleó en el proceso de verificación del Caribe, el cual se dio el año pasado, y la exclusión la aprobaron los colegiados en enero de este año.

“¿Que si había valijas en las bodegas? Hombré, si había, porque después de cada elección queda material en las bodegas que nosotros vemos, lo revisamos, lo analizamos a ver si se puede utilizar”, dijo Rivas en el programa Primer Plano que se transmite en 100 % Noticias.

La mentira
“Lo que ocurrió es que dijimos: hagamos la solicitud de exclusión de procedimientos para la compra de maletas electorales, pero por otro lado veamos si podemos ahorrar recursos ahí, y si podemos reconvertir estas maletas que dicen elección municipal, y a través de un proceso de adición de una calcomanía que diga Elección Regional en Atlántico, y así se hizo”, confesó el magistrado.

Rivas confirmó --como informó ayer END-- que envió una carta a la Contraloría en la que indicó que “por un error de cálculo” solicitó la suma de un C$ 1,980,000 para exclusión de procedimientos para la contratación de la impresión de 330,000 boletas que serían utilizadas en los pasados comicios de la Costa Caribe, siendo lo realmente utilizado C$ 194,683.50 que pagó a Inpasa.

“De igual forma (lo relacionado a), el material de la maleta electoral, según revisión en nuestros inventarios, esta institución tenía suficiente material para ser distribuido en las 936 Juntas Receptoras de Votos del Atlántico Norte y Sur, por lo que no se utilizó el monto total que se solicitó en la exclusión de procedimientos por un valor de C$ 3,500,000”, señaló Rivas en su misiva.

“El monto máximo para las boletas (que proyectamos) era de un millón 980 mil córdobas y nos costaron 193 mil córdobas, hombré (lo que se hizo es que) se destinaron esos recursos para capacitación, al proceso de verificación esa diferencia”, dijo Rivas, quien aseguró que no existe en el fondo electoral impedimento de la ley para hacer la transferencia de recursos de un rubro a otro.

Otra mentira
Lo extraño es que Rivas dice que la exclusión aprobada por los colegiados el 28 de enero de este año y proceso de verificación de acuerdo con el calendario electoral del CSE, se celebró entre octubre y noviembre del año pasado, y que en el mismo participaron entre 15 y 20 por ciento de los ciudadanos aptos para votar en el Caribe de Nicaragua, según informes oficiales.

“Lo que se hizo fue pasar (dinero) del rubro de materiales, al rubro de verificación (porque) es más, el rubro de verificación no está contemplado en el presupuesto electoral, y nosotros tuvimos que sacar fondos”, indicó Rivas, en otra falsedad, porque sí existe presupuesto para ese ejercicio en todos los procesos electorales.

No cumplió con las tres
Los colegiados le orientaron a Rivas que al aprobarle la exclusión debía cumplir con la solicitud de tres cotizaciones como manda la Ley de Contrataciones, pero ayer también confesó que tampoco lo hizo.

“Se convocó, Xerox de Nicaragua llevó los documentos dos horas después (de haber iniciado el proceso de apertura de oferta), EL NUEVO DIARIO no presentó ofertas y La Prensa no se presentó, y se lo adjudicamos a Inpasa”, dijo Rivas.

“Lo cierto es que aquí si gastás más, es malo, y si gastás menos, también es malo. Yo estaría preocupado si hubiese pedido exclusión de procedimientos por un millón 980 mil córdobas y se hubiesen gastado 19 millones de córdobas,”, sostuvo.

Habla Argüello Poessy
El titular de facto de la Contraloría, Guillermo Argüello Poessy, dijo que no es correcto que ningún funcionario público solicite exclusión de procedimientos a sabiendas de que no la necesita, porque cuentan con suficientes recursos para cumplir con su rol.

“Ese es un problema propio del Consejo, y quizá lo más prudente sería constatar que tengo en existencia lo que necesito, hacerlo diferente es lo menos correcto”, dijo.

Dijo que, “en apariencia”, el hecho que se haya gastado menos dinero en el asunto de las maletas es positivo, y que la única manera de conocer si Rivas dijo la verdad en la carta que les mandó es a través de una auditoría. El colegiado evadió profundizar sobre el tema en tanto no conozca en detalle cada aspecto del mismo.

La “dinastía de los periódicos” y el burrito Kentucky
Rivas una vez más repitió que los señalamientos de actos irregulares en su contra son parte de lo que considera una campaña de la “dinastía de los periódicos de la Carretera Norte”, a quienes puso como primeros responsables de cualquier cosa que le pase a él o su familia, por lo que justifica la muralla policial que lo cuida.

“Si analizás del año 2000 para acá, te das cuenta de que todas las noticias son lo mismo, el mismo refrito del burro de Kenctucky, la herencia (indemnización de su mamá) y el burro no existe, el único burro que conozco es el que dio las declaraciones sobre ese tema, que es un mentiroso y un falaz, que es mi primo hermano (Rigoberto Reyes), que lamentablemente yo no escogí, y que es la fuente primaria de todo esto”, dijo.

La primera vez que el burrito de Kentucky apareció en los medios de comunicación fue en junio de 2009, cuando END presentó una serie de reportajes que revelaron uno de los orígenes de la fortuna del magistrado, proveniente de una indemnización que cobró a nombre de su madre durante el gobierno de doña Violeta, por el caso conocido como “La Garnacha”.

“El burrito no es invento de ningún medio, y el día que quiera le doy copia del documento del INRA (Instituto Nicaragüense de Reforma Agraria) y del informe de la OCI (Oficina de Cuantificación de Indemnizaciones), que dicen que cobró un burrito que según dice su primo había muerto décadas antes”, dijo el contralor Argüello Poessy.

Rivas, una vez más, negó tener personalmente propiedades en Costa Rica, y atribuyó las publicaciones del diario La Nación sobre sus propiedades y los autos de lujo introducidos como que fueran de la embajada, como consecuencias de las diferencias existentes entre el presidente Óscar Arias y el presidente Ortega.

¿Un juego de palabras?
“Roberto Rivas Reyes no tiene propiedades y no es un juego de palabras ni que oculte algo, será de alguna sociedad en la que participen mis hijos, pero mía no es, todo eso es parte de un tejido que han venido haciendo los medios”, señaló.