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Mientras el Ministerio Público con apoyo policial ha iniciado las investigaciones sobre la denuncia de un médico contra quien le sustrajo un video donde está grabado un acto sexual, la filmación continúa circulando en los celulares, hecho que ha desatado indignación y condena por hacer morbo de la moral y dignidad humana, especialmente de una mujer.

No ha bastado mostrar una primera escena, sino que como reguero de pólvora se habla de otros dos videos, por lo que se presume que exista sustracción de otras filmaciones que pudieran estar en manos del manoseador de la computadora portátil del galeno.

La joven enfermera que muestra su rostro en el video y el médico que es señalado de aparecer en el acto sexual fueron despedidos del hospital “Luis Felipe Moncada”, de San Carlos, Río San Juan.

El trabajador acusado de ser el presunto autor de la sustracción del video, entregarlo a las autoridades de Salud y hacerlo circular vía celular y cyber, continúa trabajando en el sistema de salud, pero está de subsidio.

Hilda Mairena, directora interina de la Clínica Médica Previsional de Río San Juan, consultada sobre el joven que es asalariado de la Clínica, confirmó que está en nómina como bodeguero del hospital, de acuerdo con el convenio de colaboración, y que al momento la dirección del centro asistencial no ha presentado un informe oficial sobre el desempeño del mismo.

Dos actos condenables
En un sondeo de opinión realizado por EL NUEVO DIARIO, las personas abordadas coinciden en que si bien la enfermera y el médico fueron despedidos por realizar el acto en la institución, la otra cuota de responsabilidad la tiene quien sustrajo el video de la computadora, sobre quien piden también tomen las mismas medidas y se le aplique la justicia.

La abogada Auxiliadora Páramo, dijo: “En mi condición de mujer y como secretaria del Poder Ciudadano del Adulto Mayor, me causa indignación que de la mente maquiavélica e irrespetuosa se haya fraguado esa situación para hacer daño moral a esas personas”.

A juicio de Páramo, existen dos actos condenables, una es la actuación en un lugar impropio, y la otra es la actitud de la persona que se prestó para sacar a luz el video que anda de mano en mano.

El ciudadano católico, Sergio Romero Guido, expresó que “si el acto se hizo en la institución, eso no está correcto y no voy a juzgarlos, pero no estoy de acuerdo con la persona que se apoderó del video para exponerlo y denigrar a un ser humano, eso es una humillación”.

Carlos Matamoros Molina, propietario del cafetín La Fortaleza, manifestó que “es lamentable que usen la tecnología para emplearla irresponsablemente, en la que sale perdiendo como siempre la mujer; un video, una pareja, dos trabajadores de la Salud, que ha venido a trastocar al sistema de salud. Ese es el que está en entredicho”.