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22 de marzo, 2010
Dr. Arellano: en referencia a su artículo del domingo 21 de marzo, publicado en El Nuevo Diario sobre “Zelaya terminó con el primer colegio católico, de mujeres”, me permito emplazarlo públicamente a que muestre y demuestre el documento original y fidedigno, donde dice usted que el Sr. Don Gregorio Abaunza, mi bisabuelo, recibió órdenes del presidente José Santos Zelaya para ir donde sus parientes a apabullarlos.

Todo esto lo afirma Ud. para victimizar y ensalzar/exaltar a su familia en detrimento de otras, entre ellas la mía, por lo que me veo obligada a hacerle este público reclamo. Usted hasta precisa la fecha del 19 de agosto de 1894. Yo deseo saber, Dr. Arellano, si existe un documento que dé fe de este dato.

Usted escribe mucho, no lo dudo, pero yo me pregunto: ¿quién controla la veracidad de sus relaciones históricas? ¿Cómo sabemos si sus escritos tienen base en documentos auténticos? más bien creo en lo dicho de los académicos anglófonos: “Publish or Perish” (publicar o perecer).

Le pido, Dr. Arellano, que publique en el mismo espacio y medio el documento original donde Zelaya ordena a mi bisabuelo la intimidación de su familia. No hay derecho de acusar a personas que fallecieron en el siglo (ante) pasado y no pueden defenderse.

Como bisnieta del aludido y con el derecho que me da ser objetivamente informada, exijo la aclaración.


María-Isabel Tiffer Alduvín