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Es normal verla entrar a EL NUEVO DIARIO al mediodía. Sobre su cabeza carga la pana de las tortillas, entrega la venta y se queda viendo la colección de los Rompecuentos, Mi primer Laurosse, o la de Los animales acuáticos. “¿Cuánto vale?”, pregunta. Se acaricia el pelo y dice que le gustaría ir a la escuela porque no sabe leer ni escribir.

Yesenia Poveda Rojas tiene once años y es parte del medio millón de niños fuera del sistema escolar. A menos de una semana para empezar las clases, nos relata que no tiene su partida de nacimiento y tampoco el uniforme azul y blanco, por eso no irá a la escuela.

“Me gustaría estudiar para aprender, pero tengo que vender tortilla y ayudar a mi mamá”, dice Yesenia. EL NUEVO DIARIO visitó su hogar y fuimos atendidos por su abuela, Auxiliadora Rojas.

Comentó que su hija Ligia Patricia Rojas se levanta de madrugada para preparar la masa, palmea las tortillas y luego se marcha a Ciudad Jardín a vender ollas. Yesenia se encarga de vender las tortillas y así llevar un poco más de dinero a la casa.

Vende desde muy chiquita
Ante la interrogante de ¿por qué la niña no iba a la escuela?, doña Auxiliadora respondió que Yesenia vivía antes en el Mercado Oriental, pero debido a la mala vida que le daba su padre, ella y sus hermanitos menores regresaron al hogar materno.

“Estos niños se criaron vendiendo en el Oriental, exactamente en el Gancho de Caminos. Su mamá vende ollas y los niños agua o lo que sea. Ahora mi hija regresó a la casa, como el solar es grande, le dije que levantara su casita. Ella también quiere que la niña estudie, pero no tenemos la partida de nacimiento”, relató.

“Hemos escuchado en la radio que ahora es gratis ir a la escuela, pero ¿con qué uniforme va a ir si no tiene zapatos, mochila, ropa, cuadernos? Además, ¿quién le va a ayudar a su mamá?”, inquirió Rojas.

Piden al Mined
Yesenia pidió a las autoridades del Ministerio de Educación que le ayuden para poder ingresar al sistema escolar. Es una niña de pocas palabras, pero cuando habla lo hace con determinación. “Quiero ir a la escuela, quiero escribir y leer. Quiero estudiar en la escuela ‘Rubén Darío’, allí estudian mis primas”, expresa la niña.

Con su cuerpo menudo, el cual no aparenta la edad que dice tener, Yesenia toma su pana y recorre las calles de la colonia “Pedro Joaquín Chamorro” y de los barrios aledaños para vender tortillas. Esta pequeña vive del puente que une la “Pedro Joaquín” con Las Torres, media cuadra abajo, una al lago.