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La seguridad de los nicaragüenses está en peligro y la delincuencia es más peligrosa debido a un motivo: los maleantes andan armados. La Dirección de Armas, Explosivos y Municiones (DAEM) de la Policía, el año pasado registró un incremento en la ocupación de armas, en el robo de éstas y un mayor índice de casos donde estuvo de por medio el uso de pistolas.

Con la entrada en vigor de la Ley 510, Ley Especial para el Control y Regulación de Armas de Fuego, Municiones, Explosivos y otros Materiales Relacionados, y su reforma en 2005, los nicaragüenses se vieron en la obligación de entregar o legalizar las armas que tuvieran ilegalmente bajo su posesión, por lo que el número de delitos donde hubo presencia de pistolas fue disminuyendo, hasta su mayor repunte en 2009.

En 2005, la Policía registró 4 mil 72 delitos donde hubo uso de armas de fuego, en 2006 fue de 3 mil 49, mientras en 2007, la cifra bajó a 2 mil 261. Ya en 2008 aumentó a 3 mil 251, y alcanzó su mayor repunte en 2009 con 5 mil 201, lo que significa que en estos últimos dos años, la delincuencia ha logrado armarse por diferentes vías.

“Nos parece que fue mínima la cantidad de armas ilegales que quedaron en la delincuencia en esos tiempos, pero todo indica que se armó en 2008 y 2009. Los delincuentes también hacen sus ajustes, se ajusta a la situación, busca cómo sobrevivir y repuntar una situación. El origen o las posibilidades de que esta delincuencia se haya rearmado o haya tenido acceso a armas de fuego ya corresponde a nuevas problemáticas que estamos enfrentando actualmente”, consideró el comisionado mayor Horacio Sobalvarro, jefe de la DAEM.

Aunque sin mostrar cifras, el comisionado general Francisco Díaz, jefe de la Dirección de Seguridad Nacional, en el país se registran más muertes por armas blancas que de fuego. “Habría que ver que hay gente que está cumpliendo con la Ley 510 y está procediendo a legalizar sus armas, y habría que ver en los casos de los muertos, qué muertos fueron donde el ciudadano legalmente tiene su arma y actuó bajo el concepto de la legítima defensa”, justificó.

“La delincuencia siempre se arma”
Roberto Orozco, experto en temas de seguridad del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (Ieepp), afirmó que “la delincuencia siempre se está armando”, y que éstos son procesos cíclicos que son originados por diferentes causas.

Una de ellas, es que la delincuencia logra armarse gracias al comercio legal de armas. Luego que una persona obtiene una legalmente, en muchos casos, pierde el artefacto en diferentes circunstancias o es asaltado por maleantes. Otra modalidad, según Orozco, es la conocida como el “Tráfico de Hormiga” en el crimen organizado, que consiste en la compra legal desmedida de armas por parte de delincuentes que tienen una estructura.

“Como la Ley (de armas) tiene un gran vacío porque no te dice cuántas armas puede tener un portador, Carlos Larios puede llegar a comprar con una licencia para portar armas hasta 20 pistolas, todo es que tengás licencia y dinero, entonces llegaron muchas personas a comprar a los puestos legales de armas. Se han dado casos en que tipos vinculados al crimen organizado compraban 10 armas de un solo, esas armas se compraron legales, pero salieron ilegalmente del país a proveer armas a Honduras, El Salvador y Costa Rica”, señaló Orozco.

Fuertes influencias de crimen organizado
“No se descarta que el crimen organizado pudiera estar armando a la delincuencia común. Ahora (de lo que) si tenemos evidencia (es) de las armas que le son robadas a los guardas de seguridad y a particulares”, indicó Sobalvarro, quien dijo que las autoridades policiales no tienen de forma velada una ruta de trasiego de armas desde nuestro país.

El experto en temas de seguridad, tampoco descarta la influencia del crimen organizado. Díaz lo rechaza enfáticamente. “En Nicaragua nada que ver con los niveles de inseguridad ciudadana y de logística del crimen organizado de los países hermanos del norte, los niveles nuestros son muy por debajo de los de ellos”, afirmó.

El pasado 13 de enero, el ex jefe del Ejército de Nicaragua, General Omar Halleslevens, afirmó que en algunos momentos, antes de la administración dirigida por el ex jefe de esta institución, General en retiro Javier Carrión McDonough, hubo fugas de armamentos en ese cuerpo militar, los cuales han dejado de ocurrir. “En algunos momentos hace muchos años sí existieron, cuando aquí había muchos problemas, pero de cierto tiempo para acá --yo creo que desde la comandancia pasada-- ya aquí no ha habido”, declaró en ese momento.

Sin embargo, el Comisionado Mayor Sobalvarro, dijo que es difícil precisar el número de armas que están ilegalmente en manos de delincuentes. Incluso la Policía ha ocupado menos armamento vinculado a delitos. En el 2008, ocuparon 2 mil 992, mientras que en el 2009 fueron un mil 446.

Población se está armando
De manera general, en el 2009 las autoridades policiales ejecutaron 209 planes especiales en el país, logrando ocupar 6 mil 374 armas de fuego por diferentes situaciones, mientras que en el 2008, ocuparon 4 mil 356, lo que indica que a mayor número de ocupaciones, más personas andan armadas.

El IEEPP, entre noviembre y diciembre del 2009, realizó una encuesta a un mil 600 personas a quienes se les preguntó si desearían armarse. El 50 por ciento de los consultados respondió afirmativamente y la otra mitad negativamente.

“La sociedad nicaragüense se está armando por inseguridad. El punto es que ante tantos fenómenos de inseguridad, existe una opinión de que la gente debe armarse para estar seguros, lo que dijeron que prefieren no armarse es porque todavía confían en la respuesta de la Policía y creen que tener un arma es asunto de doble riesgo”, explicó Orozco.

El jefe de la DAEM considera que la población no tiene un motivo para armarse porque en nuestro país se goza de seguridad y quienes lo hacen, es porque buscan un trabajo como vigilante o por otros motivos. Para Sobalvarro, los medios de comunicación han contribuido a que los pobladores tengan una percepción de violencia provocando que éstos se armen.

“Esa situación de darle a conocer a la gente ese tipo de situaciones de violencia, que tal vez no es una violencia generalizada, pero te da una percepción de inseguridad, entonces me parece que a nivel de los medios de comunicación debería haber un balance, informarle a la gente lo que está pasando pero también decirles con las alternativas con que se cuenta para organizarse y contrarrestar esa situación”, señaló el jefe policial.

La Policía en el 2008 registró legalmente 126 mil 908 armas, de los cuales 66 mil 474 fueron en la categoría de Protección Personal (PP). En el 2009 registraron 139 mil 571, de los cuales 73 mil 418 fueron para PP.

La delincuencia está evolucionando
Actualmente las noticias reflejan las diferentes formas de operar de la delincuencia. En los últimos días se ha podido observar que los maleantes están haciendo uso de motocicletas, más vehículos y armas para realizar robos que van desde un simple celular, hasta atracar una micro financiera. La evolución de los ladrones es notoria.

Para el comisionado Sobalvarro existe un riesgo latente que la delincuencia evolucione y utilice métodos más sofisticados y peligrosos para realizar sus fechorías. “El país debe preservar uno de sus logros en materia de seguridad, tenemos también problemas que resolver que si no los resolvemos oportunamente, se nos puede desembocar en una situación de delincuencia organizada”, analizó.

“La delincuencia no es estática, también revisan sus modos de operar, (pero) aquí en Nicaragua seguimos siendo el país más seguro por el trabajo de la Policía Nacional, pero fundamentalmente (por) la participación ciudadana y de las instituciones del gobierno”, analizó el Comisionado General.

Policía desarmada
Irónicamente mientras más gente se arma en este país, es común ver a oficiales en actividades públicas cargando sólo el conocido popularmente como “amanza bolo”, totalmente desarmados, mientras que del otro lado, la delincuencia porta armas de fuego. El jefe de la DAEM estimó que de los 10 mil 500 policías del país, apenas el 40 por ciento cuenta con una pistola, por lo que el déficit de armamento para la institución preocupa a las autoridades.

“Lo que hacemos es que él que sale de turno entrega el arma al que le recibe el turno. Claro que sí, necesitamos más armas cortas, porque la Ley 510 nos manda a destruir armas de carácter restringido y que están en mal estado que son ocupadas por la Policía; otro camino es que las armas en buen estado se pueden pasar al inventario policial, ahora hay en proceso un mil 500 armas que podrían pasar al inventario policial”, aseguró el comisionado.

Orozco señaló que la institución policial enfrenta un problema de capacidad que debe ser resuelto por el Estado. “El riesgo es que aumente el número de policías muertos o discapacitados y lesionado por heridas de armas de fuego, es un riesgo latente porque está demostrado que la delincuencia está adquiriendo cada vez más armas”, advirtió.

Armas hechizas y destrucción de armamento
El año pasado las autoridades policiales en cumplimiento a la ley procedieron a destruir un mil 024 pistolas, un mil 091 revólveres, 531 escopetas, un mil 500 fusiles calibre 32, 73 ametralladoras, 604 subametralladoras, 4 lanzagranadas, 150 lanza morteros, 66 carabinas M1, 26 bases de mortero de 82 milímetros, 2 cañones de 82 milímetros, 2 fusiles, un fusil Mouser, 2 fusiles 308, una PKM, 39 RPG7 lanzacohetes, un mil 071 fusiles TZ, 316 fusiles Garan, 9 fusiles de diferentes marcas, 196 fusiles M16, 102 fusiles CKS, 347 pistolas artesanales destruidas, 309 lanza morteros artesanales, 150 fusiles artesanales y 50 morteros artesanales.

Sobre las armas hechizas, el jefe policial dijo que es mínima la presencia de éstas en las calles y las ocupadas por los oficiales. Calculó que actualmente al mes se pueden ocupar entre tres y cinco de estos artefactos letales, pero que en los años 90, se lograban decomisar hasta 60 mensualmente. En el 2005, la población entregó 83 voluntariamente a la Policía.

“Nosotros llevamos un control de los talleres donde se procesa el hierro y todo lo que tiene que ver con cuestiones de la construcción de armas hechizas. El arma hechiza está vinculada a los grupos juveniles en riesgo y hubo un boom de éstas en los años 90, en la época de las pandillas conocidas como los ComeMuertos o Los Puenteros. Esto lo logramos revertir cuando neutralizamos a esos grupos”, señaló Sobalvarro.

Vigilantes vulnerables
La Policía registró un total de 505 armas robadas en el 2009, mientras en el 2008 fue de 386, reportándose un promedio de 38 artefactos robados por mes el año pasado.

Roberto Orozco, del IEEPP, explicó que otra manera que usa la delincuencia para armarse es gracias al “Tráfico de Hormiga”, detectado sobre todo en los años 2005 y 2007. Otra modalidad ha sido el robo de armas de fuego a vigilantes de empresas de seguridad.

“Muchas personas llegaban con antecedentes penales que no eran corroborados y entraban a estas empresas de seguridad sólo para adquirir el arma y una vez de guardia con el arma se desaparecían y el arma robada, luego esa llegaba al mercado ilegal de armas”, aseveró Orozco.

El Comisionado Sobalvarro, aunque no brindó una cifra, aseguró que una mínima cantidad de policías han perdido sus armas, pero que la problemática se centra en el robo de armamento por parte de los malhechores hacia los vigilantes y a particulares, quienes no toman las medidas de seguridad adecuada para evitar ser víctimas de los ladrones.

Pablo Bosque, Jefe de Armamento de la empresa de vigilancia C y B, aseveró que en el año 2007 uno de sus trabajadores fue víctima de un robo y perdió su pistola. En el 2008 otro logró frustrar un asalto y perder su arma, por lo que han recomendado a los guardas de seguridad tomar las medidas necesarias para evitar ser víctimas de la delincuencia.

“Ningún vigilante se nos ha robado el arma porque cuando vamos a contratar a nuestro personal, las personas pasan por un filtro de selección e investigación previo a la contratación. La otra cosa es que aquí no dejamos pasar las indisciplinas porque si vemos una conducta negligente o hay quejas de los clientes, procedemos a retirarlo del cargo”, explicó Bosque.

El Subdirector de la Policía consideró que los vigilantes están siendo víctimas de la delincuencia por lo que “las empresas privadas deben de revisar en qué hora y en qué lugares, no pueden tener la presencia de uno, sino de dos para evitar que le ocupen el arma a su vigilante”.

Faltan operativos
Con la reforma a la Ley de Armas en el 2005, la población entregó voluntariamente a la Policía un total de 622 armas restringidas (militares), 320 explosivos, 83 armas artesanales, entre otros. Posterior a esta entrega, según Orozco, las autoridades policiales hicieron un único operativo contra la tenencia ilegal de armas que permitió la ocupación de un mil 705 armas de uso restringido, un mil 18 armas de uso civil, 149 granadas de mano.

“¿Por qué el aumento del uso ilegal de armas en los delitos? Porque no se ha vuelto a tener capacidad de (realizar) operativos en contra de la tenencia ilegal de armas, esa es la razón; porque quedó demostrado que con la entrada en vigencia de la Ley (510) la incidencia de las armas de fuego en los delitos fue baja o al menos relativamente controlada, se dejó de hacer, entonces se disparó”, finalizó el experto en temas de seguridad.