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Recibimos la siguiente nota:

Masaya, 27 de marzo de 2010

Dr. Jorge-Eduardo Arellano: sigue usted en sus malabares para no contestarme. Estoy sin respuesta, porque remitirse al Diario íntimo de Don Enrique Guzmán, publicado en entregas en la Revista Conservadora # 62 que conozco bien, no es idóneo. Los diarios íntimos son eso: diarios personales y donde la subjetividad se extiende según su autor; en los diarios hay mucho de comidilla, de chisme, de mentideros, de rumores, de datos trascendentes o no trascendentes, de honras y deshoras, aunque sea de Don Enrique Guzmán y usted lo tenga como fuente primaria.

Lo que yo le demandé es un documento oficial, es decir, emitido desde un despacho gubernamental, con firmas, numeración y sellos, donde conste que el Presidente José Santos Zelaya le ordena a mi bisabuelo, Don Gregorio Abaunza Cuadra, su ministro, a amedrentar y acosar a su ilustre familia, cercar militarmente a las religiosas y amenazar a la población granadina.

Conociendo la educación y formación europea de Zelaya, él no daría jamás una orden verbal a un ministro. Pero su odio ideológico visceral por Zelaya es ya conocido y ha contribuido a denigrar aquella revolución liberal de 1893, que trajo tanto progreso a Nicaragua.

Hasta ahora usted no aclara de manera contundente y documentada mi solicitud. Y como ciudadana, suscriptora y lectora de El Nuevo Diario, merezco ser informada objetivamente, no sólo por la transparencia de la historia patria, sino por el buen nombre y gestión de la familia que queda aún en este mundo.

No omito informarle que Don Gregorio Abaunza Cuadra rompió sus relaciones amistosas con Don Enrique Guzmán, que usted tanto pondera; porque quiso aprovecharse de la posición política y administrativa de mi bisabuelo en los periodos de Zelaya; cosa que la conocida moral de mi bisabuelo no se lo permitió, ni siquiera con un amigo.

Sin más a que referirme y en espera de su respuesta en los términos que le emplace públicamente.

María-Isabel Tiffer Alduvín