Jorge Eduardo Arellano
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Durante su comparencia ayer por la noche, el presidente Daniel Ortega manifestó que se han dado instrucciones al canciller de la República, Samuel Santos, para que se reúna con el secretario general de la Organización de Naciones Unidas, Ban Kimoon, a quien se le entregará una carta con la intención de que la ONU llame la atención a Colombia para que acate el fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ).

“El gobierno de Colombia está desconociendo el derecho internacional que Nicaragua reivindicará, porque nuestros hermanos miskitos están en su derecho de navegar en dichas aguas, y si los meten presos y les hunden sus lanchas, serán ellos --colombianos--quienes estarán demostrando desprecio al derecho internacional y a la Corte Internacional”, dijo Ortega
Esto fue confirmado por el canciller Samuel Santos, quien dijo que próximamente saldrá hacia Nueva York y recurrirá además de la CIJ --que es un órgano de Naciones Unidas-- a otras instancias, y a países europeos y latinoamericanos, de modo que éstos respalden a Nicaragua.

“Mientras tanto, para garantizar nuestros mares tenemos que fortalecer la Marina del Ejército de Nicaragua, así como su flota aérea para defender a Nicaragua de la piratería y narcotráfico”, señaló Ortega.

Nos ven débiles
Y es que el presidente Ortega durante su comparencia declaró que cuando alguien te quiere hacer daño, si te ve débil te garrotea, pero si te ve fuerte no se te acerca, y citó una frase que dijo el cardenal Obando durante el aniversario del Ejército de Nicaragua, que era usada por los romanos: “Si quieres la paz, prepárate para la guerra”.

“Ellos no permiten que nuestros pescadores pesquen en aguas que pertenecen a Nicaragua, basándose en una fuerza militar poderosa, un Ejército con más de cien mil soldados, con fragatas en las zonas que dicen ellos que les pertenecen; los gobiernos colombianos, presidente que llega a Colombia, presidente que llega a las islas de San Andrés, son actos de matonería, de bravuconería, nosotros no queremos ninguna guerra sino que se respeten los derechos”, expresó Ortega.