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MATAGALPA
Los secuestradores del productor jinotegano Andrés Altamirano Rodríguez, de 55 años, planificaron cuidadosamente el plagio. Se conoció que desde el 17 de enero lo esperaron cerca de su finca, para luego trasladarlo al municipio de Santa Rosa del Peñón, departamento de León, donde cobraron el rescate.

Los pormenores fueron dados a conocer en conferencia de prensa por el jefe de la Policía de Jinotega, comisionado Raúl Monge, y por el teniente coronel Noel Pichardo, jefe del Primer Batallón de Infantería del Sexto Comando Militar del Ejército de Nicaragua.

Lo planearon en parque de Jinotega
Los seis antisociales comenzaron a reunirse desde el dos de noviembre en las inmediaciones del Parque Central de Jinotega, para no despertar sospechas, mientras observaban los movimientos del productor.

Las investigaciones señalan que todo fue bien organizado, y que Rigoberto Rodríguez Reyes, alias “Rosquilla”, fue la persona que prestó su motocicleta para que otro de los delincuentes se movilizara hasta la finca de Altamirano Rodríguez, y pudiera medir sus movimientos en la propiedad y la frecuencia con que éste llegaba a la propiedad, pero además facilitó 500 córdobas a cada uno de los antisociales que estarían en el operativo.

En la finca los delincuentes hicieron contacto con algunos trabajadores de don Andrés, quienes inocentemente dieron información sobre los movimientos del productor, datos que fueron anotados de forma cuidadosa por los antisociales, para motar el secuestro y la manera como los familiares tenían que entregar el dinero para no ser sorprendidos por las Fuerza Armadas.

Pero, además, también investigaron todos los movimientos de Altamirano en la ciudad, donde vieron que éste siempre salía sin custodia, por lo que no tendrían ningún problema cuando lo interceptaran cerca de su propiedad. Otro de los antisociales, William Castro Flores, se hacía pasar por pastor evangélico para tener pretexto de hablar con la gente y preguntar sobre la rutina del productor.

Después del secuestro
Con el productor en sus manos y después de haber dejado en libertad al hijo de éste y al conductor, los malandrines entraron en un proceso de negociación para buscar el dinero.

Las autoridades aseguran que el negociador era José Antonio Aguirre Zamora, alias “Chino Cuatro”, quien es la persona que se llevó la mayor parte del dinero, debido a que se iban a repartir cuando las aguas se hubieran calmado y que la Policía y el Ejército regresaran a sus unidades.

Este individuo se comunicaba por escrito y por celular con los familiares del secuestrado. Además, los delincuentes trazaron el itinerario que los familiares debían cumplir al pie de la letra para la entrega del dinero, y les señalan que deben salir a las 10 de la mañana del 21 de enero, de Jinotega, seguir hasta San Rafael del Norte, y al llegar a un empalme dirigirse al lugar llamado San Ramón, y luego a La Trinidad y pasar por San Marcos.

Posteriormente debían regresar a La Trinidad para dirigirse a San Esteban y después a Santa Cruz, y pasar por Santa Clara hasta llegar a Santa Rosa del Peñón, donde entregarían el dinero, pero además advierten que no deben informar a la Policía ni a los medios de comunicación.

Según Monge, tanto la Policía como el Ejército, estuvieron a un kilómetro de donde estaban los delincuentes con el plagiado, pero la misión era rescatar con vida al productor, por lo que se retiraron mientras los familiares hacían la entrega del dinero para liberarlo. Por eso fue que después entraron en acción hasta lograr la captura de los primeros cuatro antisociales.

Uno de ellos fue capturado en Quilalí, otro en la ciudad de Jinotega y dos en Matagalpa, donde Francisco Javier Reyes, alias “El Valiente”, que era el propietario de las armas que al final también se llevó después de recibir su parte del dinero.

De momento le dieron 5 mil dólares y dos mil córdobas a cada uno, pero la tajada más grande se la llevó “El Chino Cuatro”, con el cuento de que les iba a dar más dinero cuando las aguas se calmaran.

Los cuatro reos, donde hay confesos, fueron trasladados al departamento de León, con el fin de que se les abra proceso en ese departamento debido a que fue allá donde se realizó el pago del plagio.

Mientras tanto, continúan las investigaciones hasta lograr la captura del “Chino Cuatro” y de José Ignacio Granados Chavarría, alias “El Político”, para que junto a sus compinches, paguen por el delito cometido.

“Rosquilla” jura inocencia
Antes de que los capturados fueran trasladados a León, Roberto Rodríguez, alias “Rosquilla”, al ver a los medios de comunicación gritaba que era inocente, que era un hombre trabajador y que no tenía necesidad de secuestrar a una persona para tener dinero.

Hasta con los dedos de los pies juraba que era un hombre que se ganaba la vida trabajando, y que más bien la Policía tenía que cuidarlo. Al referirse a la moto que según la Policía había prestado para que fueran a preparar el secuestro, dijo que dicho vehículo ya lo había vendido a un ciudadano jinotegano, y prueba de ello es que todavía le debía mil quinientos dólares. Al igual que “Rosquilla” se expresaban los otros detenidos. Uno manifestó que era un honrado finquero… pero ahora tendrán que limpiar las celdas del Sistema Penitenciario Nacional.