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Hace pocas horas cayó el telón de la Semana Santa 2010, y al igual que en 2009, los templos estuvieron llenos y los balnearios lucieron menos concurridos.

Uno de los balnearios más afectados por la baja en la concurrencia de bañistas fue Pochomil, donde la mayoría de los negocios estaban vacíos la tarde del Jueves Santo, uno de los llamados “días grandes”.

En Pochomil y Masachapa, los comerciantes se quejaban por las malas ventas, la falta de agua potable y la inesperada visita de un empleado de la Alcaldía de San Rafael del Sur en busca de más dinero vía impuestos.

Comerciantes y bañistas consultados por EL NUEVO DIARIO coincidieron en señalar que la baja asistencia de veraneantes se debió a la crisis económica y al temor de un tsunami.

Mientras Pochomil y Masachapa lucían desolados, en El Trapiche se produjo una entrada de bañistas superior a las 20 mil personas. Ese día hubo tres muertos por ahogamiento y una trifulca que dejó un saldo de 12 personas detenidas.

José Sánchez, dueño de un kiosco en el centro turístico de Pochomil, dijo que durante la semana que recién concluyó, las ventas disminuyeron en un 50 por ciento en comparación con la Semana Mayor de 2009.

Juana Elvira Pérez, dueña de un restaurante, se quejó por la falta de agua el Jueves Santo, lo que la afectó en la captación de los pocos clientes que llegaron en comparación con años anteriores.

“No hubo ni gota de agua y pagamos casi cuatro mil córdobas entre impuestos y exámenes de salud”, se quejó Pérez mientras observaba las mesas vacías de su negocio.

Rifi-rafa con comerciantes

A quien le fue mal el Jueves Santo fue a Uberne Antonio Bermúdez, empleado de la Alcaldía de San Rafael del Sur, a quien no recibieron nada bien los comerciantes provisionales cuando les pidió el permiso de venta.

La inconformidad de las comerciantes era porque les exigían la presentación de un permiso de venta por el cual debían pagar otra cantidad de dinero a la municipalidad no especificada en ese momento.

“Que venga Noel Cerda --alcalde de San Rafael del Sur-- a cobrarme que aquí nos vemos”, desafió Marlinda Mendoza, agregando que cuando les autorizaron la instalación de tramos provisionales únicamente se acordó que pagarían por el derecho a vender al Instituto de Turismo, Intur.

En tono irónico, el empleado municipal preguntó a Mendoza: ¿cuándo le digo que se venga a comer un vaho al alcalde? El cobrador de impuesto tuvo su medio vuelto, pues la comerciante le respondió con sorna “no se la querés llevar empacada”.

Para el Viernes Santo, la bella playa de San Juan del Sur tuvo un gran lleno de turistas, a partir de las cinco de la tarde, porque durante la mañana y las primeras horas de la tarde la afluencia de turistas fue poca.

Elizabeth Solís , socorristas de la Cruz Roja, quien estaba en uno de los puestos ubicados en este balneario, calculó en 25 por ciento menos la asistencia de bañista en comparación con el año anterior.

Templos repletos

A diferencia de los sitios para veranear, los templos y las procesiones de la Semana Santa estuvieron más concurridas por los fieles.

En el caso de Managua, la catedral “Inmaculada Concepción de María” resultó pequeña para los centenares de fieles que asistieron a la Misa Crismal del Jueves Santo por la mañana, y a la del “Lavatorio de los Pies”, la tarde de ese mismo día.

Para el Viernes Santo el Vía Crucis penitencial, presidido por la venerada imagen de la Sangre de Cristo, contó con la asistencia de varios miles de católicos.

En los municipios del interior del país también los templos católicos y evangélicos estuvieron llenos de fieles.