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Con más de 200 proyectos coordinados por la Alianza en Energía y Ambiente (AEA) en Centroamérica, Finlandia, Austria y la Unión Europea impulsan las energías renovables en zonas rurales para contribuir al desarrollo y a mitigar el cambio climático.

"La Alianza tiene en Centroamérica 206 proyectos piloto y se ha convertido en un nuevo paradigma de cooperación que ya se replica en otras regiones (...) las nuevas fuentes de energía ya alivian la situación de pobreza", declaró el director general del ministerio de Ambiente de Finlandia y coordinador de los proyectos en la región, Markku Nurmi.

En cumplimiento de las resoluciones de la Cumbre Mundial de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible, celebrada en Johannesburgo en 2002, la AEA lleva ocho años trabajando en zonas rurales pobres, centrándose en minorías étnicas, mujeres y niños.

60 proyectos en ejecución
El funcionario finlandés, que también es el presidente del comité técnico asesor de la AEA, destacó que entre los proyectos ya finalizados y en ejecución destacan 9 en Belice, 42 en Guatemala, 24 en El Salvador, 14 en Honduras, 39 en Nicaragua, 15 en Costa Rica, 28 en Panamá, 12 en República Dominicana y 23 a nivel regional. De los 206 proyectos, 60 se encuentran ya finalizados.

Como ejemplo de efectividad de las energías renovables, la AEA cita la electrificación con paneles solares de una isla habitada por indios Pumas en Panamá y aldeas Mayas en Guatemala.

En un principio, Finlandia empezó a aportar los fondos para estos proyectos, pero luego se sumaron Austria y la Unión Europea. "Estamos iniciando la fase tres del programa y en total se ha obtenido en cooperación 18 millones de euros que son aproximadamente 23 millones de dólares desde que se inició la alianza. De estos 23 millones de dólares, Finlandia está financiando el 70%, Austria el 20% y la UE el 10%", precisó Nurmi.

Centroamérica, según Nurmi, es una región "muy rica en energía renovable" pero no se usa a pesar que tiene una "luz solar fuerte", zonas geotérmicas, corrientes de viento apropiadas para generar energía eólica y montañas con "buena caída de agua" para la producción hidroeléctrica. El funcionario finlandés destacó que en la región se pueden aprovechar las buenas condiciones del sol para el calentamiento del agua y citó como ejemplo un proyecto recién inaugurado en el hospital para enfermos de cáncer La Divina Providencia en San Salvador.

Para reducir los costos en la inversión tecnológica, Nurmi ha propuesto que se inicie en Centroamérica la producción de paneles solares térmicos por considerar que "son más sencillos" que los fotovoltaicos.

Otra de las metas de la AEA, es apoyar al sector turístico mediante la dotación de paneles solares para el calentamiento de agua. En ese sentido ya se instaló en un hotel de cada país del istmo el novedoso sistema. "No solo se está combatiendo el cambio climático, sino que se están generando empleos (700 directos) en la región y también se está impulsando la seguridad energética porque no hay que importar el sol", destacó Nurmi.

La experiencia acumulada en Centroamérica está sirviendo a Finlandia para llevar este mismo modelo de cooperación a Africa, al Río Mekong (Tailandia, Camboya, Camboya, Vietnam y Laos), Indonesia y a la región andina en Sudamérica.