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El poco apoyo que recibió la Cruz Roja Nicaragüense por parte de las alcaldías y del Estado incidió, en parte, para que aumentara a 41 personas el número de ahogados en esta Semana Santa, indicó el presidente de esta institución, Clemente Balmaceda.

Agregó que a esos problemas se sumó la ingesta de alcohol y la irresponsabilidad de los padres con el cuido de sus hijos.

Balmaceda comentó que el personal de socorro se incorporó a partir de Jueves Santo, ya que la mayoría son voluntarios que estudian o trabajan. Éstos lograron realizar 218 rescates con vida, y reportaron la muerte de 16 personas por sumersión en 134 balnearios del país.

“Tradicionalmente el personal nuestro brinda el servicio de Jueves a Domingo Santo, pero si tuviéramos mayor presupuesto podríamos cubrir también lunes, martes y miércoles”, dijo el presidente de Cruz Roja.

Para el Plan Verano, esta institución logró obtener 2 millones 824 mil 955 córdobas, de los cuales un millón 110 mil córdobas fue en especies --gorras, camisetas y chinelas-- para mil 910 voluntarios. En efectivo se recolectó 345 mil 45 córdobas y 52 dólares.

“En otros países de Latinoamérica, las alcaldías son las que asumen el 100 por ciento del costo del servicio de playa. Es la misma comuna la que debe brindar el beneficio a los veraneantes”, señaló el presidente de la Cruz Roja.

El alcohol y la imprudencia

Señaló que el consumo de alcohol también aumentó la cifra de ahogados. “Los voluntarios realizaron 9 mil 336 llamados de atención, con el fin de incidir en las personas que anden tomadas, para que no se introduzcan al agua y evitar tragedias”.

Agregó que a uno de los ahogados de El Trapiche, los socorristas lo habían sacado dos veces del agua, debido a lo cual buscó otro lugar donde bañarse, y como consecuencia perdió la vida por sumersión.

“También hubo mucho descuido de los padres, ya que es inconcebible que cuatro niños perdieran la vida en ese mismo balneario”, dijo el presidente de la Cruz Roja, y comentó que esta institución recibió 68 niños perdidos en las playas.

Otro elemento a destacar, de acuerdo con Balmaceda, es que los padres dejaban a los niños en las costas con flotadores, lo cual era muy peligroso, porque las olas los podían introducir al mar y causar una tragedia.

Alcaldías deben colaborar

Balmaceda agradeció la colaboración de las alcaldías de Villa El Carmen y San Rafael del Sur, que brindaron alojamiento, alimentación, transporte y apoyo a los socorristas, sin embargo, otras municipalidades no respaldaron la labor de la Cruz Roja.

También se refirió al caso de una alcaldía que se comprometió a brindar alimentación a los socorristas, pero la comida estaba dañada y provocó diarrea al personal.

Además, a los 12 socorristas que prestaban el servicio en uno de los destinos más concurridos del Pacífico Sur, les asignaron un cuarto pequeño, donde tuvieron que dormir hacinados.

“No es que la Cruz Roja pida lujos, pero debemos garantizar comida, y un alojamiento donde el voluntario tenga cómo descansar para poder rendir en su trabajo”, puntualizó Balmaceda.