Francisco Mendoza S.
  •   Zapotequm, Waslala  |
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Familiares de los cuatro civiles muertos el jueves primero de abril en el balneario Puerto Viejo, en Waslala, donde también murieron dos agentes del orden público, entre ellos el capitán Reynaldo Amador y el jefe de sector Nelson Hernández, aseguraron que sus familiares en ningún momento son delincuentes, sino productores de ganado y de granos básicos.


Doña Adela Castro y su esposo Santo Elías Ochoa Aguilar, quienes habitan en la comarca de Zacatera, aseguraron que su hijo no era ningún delincuente, ya que era trabajador y nada tenía que ver con los ciudadanos que la Policía quería desarmar y que habían disparado sus armas al aire.

“Mi hijo acababa de llegar al río cuando se armó la balacera, se montó en su mula para dirigirse a su casa cuando le pegaron el primer balazo en la pierna, que también alcanzó a la mula, la que murió en el lugar. Luego uno de los policías le dio dos balazos por la espalda donde uno le salió en la frente. Todavía mi hijo logró hablar y le preguntó: ¿Por qué me tiraste?, y murió”, aseguró el padre de la víctima.

“Asimismo, la Policía ha manifestado que era delincuente, pero era agricultor y trabajaba aquí en la finca cuidando ganado y sembrando maíz, ya que tengo una finca de más de 80 manzanas, por lo que le pido a la primera comisionada Aminta Granera que investigue estos hechos sangrientos, ya que aseguran que esos agentes dispararon sin tomar en cuenta que en el balneario había mucha gente, por lo que los policías pusieron esas vidas en peligro”, añadió.

Se confirmó que el señor Virgilio Quintero López, conocido como “Jaime”, es un productor ganadero dueño de cuatro propiedades, una de ellas de más de 600 manzanas, colaborador de la Policía Nacional, ya que en su casa se alojaban y comían cuando andaban en misiones. Además, donó terrenos para escuelas, iglesias, alcaldía y canchas deportivas, entre otras actividades, ya que era un próspero ganadero de la zona, por lo tanto no era ningún delincuente como se ha querido dar a conocer.

El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, se movilizó hasta las comarcas antes mencionadas para realizar las investigaciones respectivas sobre este hecho sangriento que dejó a seis personas muertas y a siete heridas.