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No hay ni habrá guerra. No habrá Servicio Militar Obligatorio. Y si Venezuela, Estados Unidos o cualquier otro país nos ayuda, aceptemos y agradezcámoslos. No hay que contaminar más la atmósfera política, porque todo lo negativo que va al exterior no le favorece a Nicaragua.

Éste fue el mensaje final, en resumen, que el cardenal Miguel Obando y Bravo nos ofreció en una entrevista que no estaba en su agenda. De hecho, Su Eminencia abrió las puertas de su despacho en la Universidad Católica, a la confianza que le suscita el profesionalismo de EL NUEVO DIARIO.

El mes inicial del año no ha contado mucho con la presencia pública del máximo líder de la Iglesia Católica. Alguna que otra intervención, y mucha labor pastoral hasta en Guanacaste, Costa Rica, donde debió predicar, ganándose una “quemadita por el sol”, durante las celebraciones al Señor de Esquipulas.

Consciente de su alta investidura, de ser además, en 462 años, el primer Cardenal en la historia eclesiástica de Nicaragua, desde que los primeros frailes bautizaron a los subordinados del cacique Macuilmiquixtli, el religioso enfatiza en la reconciliación, y que por ese discurso, por sus sermones, es que se encuentra presidiendo una de las comisiones de la Presidencia, lo que le ha granjeado críticas desde algunos medios de comunicación.

Al ser consultado sobre la propuesta del presidente Daniel Ortega, de poner al Ejército de nuestro país en función de los países del ALBA, lo cual ha suscitado los recuerdos de la guerra, como han dicho algunos sectores, el purpurado dijo que aunque no vio las declaraciones originadas en el programa Aló, Presidente, del mandatario Hugo Chávez, “aquí no va a haber guerra”.

“No vi lo que dijo el Presidente directamente, sólo lo he leído. Pienso que aquí no va a haber guerra. Francamente no hay, no va a haber, ni me gustaría que hubiera guerra en América del Sur con nosotros y en ninguna parte del mundo. En una ocasión dije lo que decían los antiguos romanos Si Vix Pacem, Para Bellum: Si Quieres Paz, Prepárate para la Guerra, esto lo decían los antiguos romanos”.

El presidente Ortega, precisamente, en su alocución por cadena oficial de radio y televisión, recordó el martes esa misma máxima latina que el Cardenal pronunciara en un acto del Ejército. El jefe de Estado acudió a la cita en el sentido de que si “alguien te quiere hacer daño y te ve fortalecido, no lo va a hacer. Y eso es lo que nos pasa con Colombia”. De ahí que el gobernante promueva un Consejo de las Fuerzas Armadas del ALBA.

Eso fue en aquel tiempo, señaló el cardenal Obando, a propósito de la frase que en la mañana del miércoles volviera a recordar ante EL NUEVO DIARIO, “pues yo dije que aquí nos preparamos para que haya paz entre nosotros, reconciliación y que ojalá nosotros tengamos amistad con todos los países que quieren ser nuestros buenos amigos y quieren ayudar”.

Orar por los que gobiernan
“Pienso que no va a haber guerra ni servicio militar; ojalá, y tenemos que pedirle al Señor que haya paz. San Pablo dice: tenemos que orar por los que dirigen los destinos del país, por los gobernantes, para que tengamos una vida tranquila y en paz que redunde en provecho de todos”.

El Cardenal, quien volvió a aclarar que no escuchó “el contexto en que se dicen las cosas”, en referencia al programa venezolano, reiteró: “Creo que no hay guerra. Que seamos agradecidos con un país, creo que tenemos que serlo: si me regalan un lápiz o un libro, y tengo bastante que me regalan, yo agradezco al que me lo obsequia, pero sólo es un agradecimiento. No creo que haya guerra”.

El Presidente hacía la referencia a esta máxima romana, de que si nos ven aislados como nación pequeña, las grandes se aprovechan, insistimos. “Yo estuve ocupado, pero no miré la entrevista, pero creo que Nicaragua tiene que tener lo necesario para vigilar sus fronteras, pienso”.

Al respecto, enfatizó: “Creo que hasta donde llegan nuestras costas marinas no se puede viajar fácilmente. Se necesitan --no soy experto en esto-- en vez de un helicóptero, un avión, y tener lo necesario para vigilar nuestras fronteras territoriales y en el mar”.

¿Recomendaría a un gobierno que se ha llamado de reconciliación y que se le ha criticado su discurso por no apegarse a los hechos, dado su tono fuerte, mejorar su actuación?
Aquí entre nosotros, los ataques, si somos honrados, vemos que hay una oposición fuerte, y naturalmente, en Física, los profesores dicen a cada acción corresponde una reacción. Eso en Física, pero en la vida espiritual no, porque si yo soy cristiano, si alguien me ofendió, no quiere decir que debo utilizar las mismas palabras.

Pero digo, aquí lo que debemos hacer los nicaragüenses es pedir la reconciliación y la paz para que todos podamos trabajar a fin de sacar este país adelante. Mientras nosotros estemos desunidos --y en política naturalmente hay ruido--, esto no nos beneficia. Cuando esto va afuera, causa una mala impresión.

Yo creo que los nicaragüenses debemos hacer un esfuerzo, tienen que ver los partidos, se debe tener una línea de altura, donde todos debemos trabajar y sacar adelante al país, sobre todo a la gente más pobre que es la que sale perjudicada. Usted sabe que el pueblo está, como decimos, coyol quebrado, coyol comido. Si hay 20 mil sin trabajo, esta gente pobre va a fiar, pero enseguida ya no le fían. Unámonos. Creo que los partidos tienen aspiraciones, pero evitemos una confrontación.


Limpiar la atmósfera política
¿Hay que descontaminar la atmósfera política de ese lenguaje fuerte?
Sí, hay un lenguaje fuerte y todo, y los medios de comunicación lo publican y eso va al exterior. Yo estaba en Roma, y siempre leía y me decían allá: “Estos nicas siempre viven en pleitos”. En España, también me decían: “Esta gente sigue peleando”.

Hay que decir las cosas, pero también hacer un esfuerzo para ver si sacamos este país adelante, que haya fuentes de trabajo, que haya educación, inversiones, y que vengan a invertir, que vengan los turistas. Cuando los turistas ven un ambiente así, de estas cuestiones tienen miedo. Me gustaría seguir, pero…
Hay un choque entre el presidente Ortega y los medios de comunicación, ¿qué recomendación daría?
Hay la crítica constructiva, como decía hoy el sociólogo Orlando Núñez. Y siempre es buena aquella crítica para ayudar. Hay otra que puede ser destructiva, ésta no beneficia. Está bien la constructiva porque ayuda, pero cuando es con saña y con deseos de perjudicar a las otras personas, tengo mis dudas, y cuando sale lo negativo fuera de Nicaragua, no nos ayuda.

¿Qué puede decirnos sobre el presidente Ortega que habla sin problemas con los funcionarios del gobierno de Estados Unidos, el director de la Cuenta del Milenio, con el presidente de los Cuerpos de Paz, pero de repente, habla del imperialismo y usa el lenguaje de los 80?
Ustedes saben que en política, ustedes son expertos en política, en estos momentos el señor presidente Ortega tiene a Nicaragua admitida en el ALBA, y Estados Unidos está colaborando. Lo importante es mantener nuestra soberanía y saber aceptar a cualquier persona que quiera ayudarnos. Si alguien quiere ayudarnos, aceptemos y agradezcámoslo.