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SAN CARLOS / RÍO SAN JUAN
El padrastro de la “otra Rosita”, presunto responsable del embarazo de la niña de diez años originaria de una comunidad del municipio de San Miguelito, en el departamento de Río San Juan, es buscado por la Policía por “tierra y agua” y hasta en la frontera de la vecina república de Costa Rica.

La comisionada Concepción Torres, segunda jefa de la delegación policial en el departamento, informó que el órgano policial trabaja en función de lograr la captura del presunto violador de la menor, para lo cual han circulado al ciudadano, de nombre Carmen, de 33 años, por lo cual han difundido sus características físicas a través de las delegaciones policiales, fundamentalmente en los municipios vecinales del departamento de Río San Juan.

La comisionada aclaró que no cuentan con un identikit, pero tratan de conseguir una fotografía del hombre. “Contamos con la orden de búsqueda y allanamiento donde se encuentre el presunto autor del delito de violación”, precisó la jefa policial.

Expresó que también han coordinado con la Oficina de Investigación Judicial (OIJ), de Costa Rica, porque no se descarta que pueda huir por puntos ciegos para evadir la justicia.

Que se haga justicia
“Estamos agotando los procedimientos ordinarios y extraordinarios para que el responsable de la violación de esa niña sea capturado y se haga justicia”, apuntó Torres.

La jefa policial confía en que el delincuente pueda “caer” de un momento a otro por el comportamiento que usualmente tiene un violador. “El gato casero siempre está a la caza, y aunque fue denunciado continuará con su práctica hasta que se le castigue, por lo general las madres callan porque son sometidas a intimidación, igual la víctima, por eso es necesario que la ley caiga con todo su rigor”, afirmó Torres.

Refirió que el padrastro de la menor huyó al ser alertado en la comunidad sobre la presencia policial que llegó al alejado lugar para realizar el arresto del hombre y la madre de la niña, porque según las declaraciones de algunos testigos y de la víctima, los abusos comenzaron a los ocho años, y supuestamente la progenitora calló por temor a las consecuencias que podía desatar.

La “otra Rosita”, que fue detectada el primero de diciembre del pasado año en su casa de habitación por el equipo médico de la unidad de Salud de San Miguelito, y trasladada de su comunidad a la Casa Materna, recibió la atención que estuvo al alcance en esa localidad, y después de ser llevada al Hospital “Luis Felipe Moncada”, de San Carlos, fue entregada al Ministerio de la Familia, en Managua, donde se mantiene saludable en el transcurso de la 33 semana de embarazo, mientras la preparan para un parto por cesárea.