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Otras prioridades desplazaron al Manejo Integral de Cuencas Hidrográficas (MICH) para Nicaragua, señalaron representantes del Club de Jóvenes Ambientalistas (CJA), quienes en mayo del año pasado, como seguimiento al cumplimiento de la Agenda Ambiental, entregaron al presidente Daniel Ortega un listado de prioridades, entre las que se contaba como un asunto de primer orden la protección al agua.

De acuerdo con Rafael Estrada, Director de Incidencia del CJA, el MICH fue expuesto como un tema de primer orden en la temática ambiental. “Sin embargo, tal vez por el orden de prioridades establecido por el gobierno no se ha concretado nada”, expresó.

Para el ingeniero Milton Camacho, Director de la Unidad de Gestión Ambiental del CJA, lo lamentable de la postergación del MICH es que los efectos negativos en el país no se deben esperar en el corto, mediano o largo plazo, sino que los mismos ya se están observando.

“No sólo hay deterioro en las cuencas, que se llenan de arena por la sedimentación, y la desaparición y contaminación de aguas superficiales es un problema. A lo que no estamos dando atención es que se está deteriorando el sustrato que a muy corto plazo no permitirá que se fijen en el suelo las plantas que nos alimentan”, dijo Camacho.

Zonas a priorizarse
También el ingeniero Camacho confirmó el incremento de deslizamientos y sedimentación en los cuerpos de agua, pero también la contaminación con residuos de pesticidas y agroquímicos en las fuentes de consumo humano.

“Se tiene que priorizar y tomar acciones concretas para aquellas cuencas donde el deterioro es evidente, como son las ubicadas en las regiones del Pacífico y del Centro de Nicaragua, donde está concentrada la actividad agropecuaria y las ciudades que aumentan el grado de vulnerabilidad del suelo. No podemos esperar más, pues con cada temporada lluviosa los daños se incrementan”, afirmó el ingeniero Camacho.

Un reto nacional
Camacho expresó que el MICH debe ser asumido por todos los actores de la sociedad, como un reto para legar a las futuras generaciones agua y tierra donde cultivar los alimentos.

“El reto debe ser un reto nacional donde debe haber sinergia y unidad de esfuerzos a todos los niveles, desde el campesino que labra la tierra, el citadino, el gobierno y las organizaciones de la sociedad civil, para incidir de forma que no se miren los espacios del territorio nacional como unidades administrativas, sino como unidades naturales en las cuales el concepto de cuencas manda a que se considere esa armonía natural que le dará sostenibilidad al sustrato. Es un reto que debemos asumir desde ahora”, concluyó.