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A las siete de la mañana de ayer falleció Indira Alicia Fernández Romero, en el Hospital “Antonio Lenín Fonseca”, por una acumulación de líquido en los espacios extracelulares del cerebro, a causa de una sobredosis de anestesia, según informó el equipo de especialistas de Medicina Legal.

Indira Alicia fue intervenida la última vez por el doctor Edgardo Morales Gutiérrez en el Centro Médico Americano, el pasado jueves 15 de abril. Se le practicó una reestructuración vaginal, implante de mamas y una liposucción, en tan sólo 40 días.

De acuerdo con los expertos, no es conveniente hacer procedimientos tan seguidos, por muy simples que parezcan, por la cantidad de anestesia que se utiliza en cada uno de ellos. Al parecer, esa fue la principal causa letal que afectó a Indira Alicia.

Familia irá hasta el final

La familia doliente ha decidido llevar el caso hasta las últimas consecuencias legales, para que sirva de ejemplo a toda la ciudadanía nicaragüense, sobre todo “a las mujeres que no se dejen engañar por estos tipos, como el doctor Morales, que andan buscando cómo ganar dinero a costa de la vida de la gente”, opinó Alejandro Romero, tío de la víctima.

Agregó que en el caso de su sobrina hubo negligencia médica y falta de pericia. “Desgraciadamente a Indira no la vamos a revivir, pero esperamos que esto sirva como una campanada para que no vuelva a ocurrir un caso como este. También solicitamos al Minsa que cuide la salud de la gente, y que todos esos mamarrachos que se dicen clínicas, sean inspeccionados por ellos”, reiteró.

A la lista de denuncias en contra del doctor Morales, se suma el caso de la señora Carol Martínez, a quien el pasado 21 de diciembre este galeno le practicó a su hija de 14 años una cirugía por un defecto menor de columela, es decir, deformación menor entre las fosas nasales.

Otro caso denunciado

“Mi niña cayó y le quedó como una pelotita en la nariz, como ya iba a cumplir sus 15 años decidí operarla. Lamentablemente me presentaron a ese doctor, yo acudí a él y me dijo que era el momento indicado para operar a mi hija, que si esperaba más tiempo iba a perder la nariz”, relató Martínez.

Añadió que después la adolescente se recuperó notó que había quedado igual, y además de la pelotita que tenía le había quedado una rayita, por lo que le fue a reclamar al doctor, y éste le admitió que se había equivocado, pero que iba a enmendar su error, operándola de nuevo.

“Mi hija quedó muy afectada psicológicamente, no quiere que la vea ningún doctor, al principio de año no quería ir a clase. Sus amistades le dicen que es una mentirosa, porque no se le nota la operación, y todo lo que le dicen sus compañeras del colegio parece que le afecta. Yo pagué 700 dólares por la operación de mi hija y el doctor Morales no me dio ningún recibo, sólo el epicrisis y un recetario”, recordó Martínez.