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El magistrado de la Corte Suprema de Justicia, Gabriel Rivera, se presentó ayer a las instalaciones de EL NUEVO DIARIO para defender su honor, después de las calumnias que vertió en su contra el ex magistrado Rafael Solís, el pasado 12 de abril.

Durante una audiencia penal, Solís llamó a Rivera “matón”, cuando éste reclamó por su presencia en dicha sala, porque ya se le había vencido el plazo constitucional como magistrado de ese poder del Estado.

Rivera, con sentencia en mano, demostró que él fue víctima en ese caso que señaló Solís, donde murió Amado Briones, en Estelí, pues Briones, que en paz descanse, le disparó por la espalda.

Además, existe un autor confeso del crimen contra Briones, llamado Serapio Castilblanco, quien también fue absuelto de culpa, por actuar en defensa propia, según Rivera.

“Siendo que Rivera fue víctima de una agresión no motivada por él, no puede achacársele ninguno de los delitos de sangre cometidos, y no cabe más que sobreseerse definitivamente a su favor”, reza la sentencia del Tribunal de Apelaciones de Matagalpa.

Rivera aclaró que esta “infamia” la sacaron cuando por primera vez estaba corriendo como candidato a diputado en Estelí, pero que eso fue aclarado y “no hay por qué estar reviviendo momias”.

La sentencia también aclara que hay una confesión de Castilblanco, en la que reconoce que él hizo el disparo fatal, y que Rivera no portaba ningún tipo de arma.

Rivera afirmó que no descarta la acusación contra Mario Briones, hijo de Amado Briones, por las calumnias vertidas en su contra en un medio televisivo.