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En muchas ocasiones se les confunde como matrimonios, pero son cuatro de seis hermanos que nacieron en San José de los Remates, Boaco, y que desde hace más de diez años viven en Managua. Cada uno tiene su familia y habitan en casas separadas en distintos barrios de la capital, pero se dedican a pasear por el país.

En un domingo tranquilo entraron por la puerta grande del restaurante Brisas del Lago, en Las Canoas, municipio de Boaco. Con voz pausada y pasos seguros se acercaron a una pared y colocaron sus maletas y porras con comida que prepararon antes de emprender el viaje.

La hamaca, una lámpara de mano y un radio no deben faltar como parte de su equipaje.

Bajaron de un bus que salió de Managua cargado de canastos, sacos y pasajeros con destino al norte de Nicaragua. En la piel se les nota el paso de los años y en sus manos el esfuerzo del día a día. Sus miradas eran cansadas, pero curiosas.

El cielo estaba nublado y el calor sofocaba. Los hermanos Urbina Loáisiga se ubicaron en una mesa. Una voz ronca de mujer pide cuatro cervezas bien frías. Se les acercó el mesero con cuatro cervezas enlatadas. Juntos las abrieron y tomaron el primer trago.

El menor 77, la mayor 100
Contrario a muchos que dedican su tiempo a ver televisión, quejarse de la vida y quedarse en casa, estos hermanos prefieren disfrutar el tiempo juntos. Juana Tomasa, de 100 años; Josefa Inés, de 82; José Raquel, de 76 e Isabel Graciliano Urbina Loásiga, de 77 años, cada fin de semana visitan a familiares o amigos que se encuentren fuera de Managua, para pasar un rato alegre. Viven la vida como si fuera el último segundo de su existencia.

Juana Tomasa cuenta que antes de que llegue el fin de semana, se reúnen en su casa para saber a qué lugar emprenderán el viaje.

“Pasear nos da alegría. Cuando estoy sentada en la casa y me quiero levantar, me duele la “chincaca”. No me puedo levantar. Así que busco cómo hacer algo. Me gusta cocinar y lavar ropa”, comentó la mayor de los cuatro hermanos que al escuchar el inicio de una canción bailable, comienza a mover los hombros y luego da rienda suelta a todo su cuerpo.

“Hoy duermo en un palo y mañana en otro”
Muy sonriente y con mirada pícara, Josefa Inés dice que “esto es por ocasiones, como el zopilote; hoy duermo en un palo y mañana en otro”. El año pasado sufrió la muerte de dos hijos, pero el dolor intenso no le quitó el deseo de seguir su vida.

Asegura que “antes no había mucha violencia y peligro al cruzar las calles”, pero que siempre tienen la libertad de salir y experimentar aventuras, que van desde caminar por senderos, hasta bailar y pescar.

“Pongo un trozo de corazón de res en el anzuelo y lanzo el hilo de nylon al agua. Se debe tener mucha paciencia y esperar a tener su pescadito”, sonríe José Raquel, a quien la caza y la pesca lo motivan cada vez que los practica.

“Ahí viene el pescadito. No hay que guiñar fuerte. Es al suave. Se debe tener mucha paciencia”, dijo José Raquel, mientras su hermano Isabel Graciliano lo observa sosteniendo su propia cuerda con su carnada. Juana Tomasa aseguró que se movilizan en rutas por Managua, pero lamenta que no haya respeto entre las personas y que los jóvenes no acepten consejos y se burlen de los mayores.

“Si uno les aconseja es por algo, no para hacerles daño”, subrayó.

Dieta para una vida feliz
Otra de las cosas que lamenta Juana Tomasa es que ve personas con 50 años que no pueden caminar. “Me dan pesar, porque deben animarse por la vida. No hay que amargarse por nada”, dijo.

Juana Tomasa añadió que comer saludable, tomar manzanilla y una cucharadita de aceite fino le ayuda a mantener limpio el estómago.

El cariño entre los hermanos va desde estar atentos a si han comido, si han pescado algo o bailado un poco. Lo que sí es cierto es que los hermanos Urbina siempre tienen un plan para no aburrirse, ya sea ir a las aguas termales en Tipitapa, observar la maravillosa vista que regala el lago Las Canoas, pasear por el malecón de Managua, ir a una playa cercana o hacer un recorrido tranquilo por el campo.

La aventura de los hermanos Urbina no tiene límites y aseguran que hasta que mueran siempre tendrán un lugar por conocer.