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El populismo del mandatario Daniel Ortega, con su bono para una fracción de los trabajadores del Estado se le podría revertir, ya que está utilizando dinero para lavar su imagen y detener sólo momentáneamente el descontento de algunos sectores sociales, con dinero que, según él, es de un negocio del Estado.

Gonzalo Carrión, Director del Área Jurídica del Centro Nicaragüense del Derechos Humanos, Cenidh, comentó que esos 529 córdobas --o poco más de 20 dólares--, en primer lugar no son un regalo que Daniel Ortega saca de su bolsa; en segundo lugar, no es más que una ilusión burlesca, y, en tercer lugar, es una estrategia para tratar de mejorar su imagen ante el descontento de diversos sectores de la población.

Entre estos sectores descontentos están los transportistas, a los que prometió subsidiar combustibles para desarticular su creciente protesta, igual sucedió con el bono para los trabajadores docentes que acaban de anunciar que no continuarán protestando, la medida también es para contentar áreas claves del brazo armado gubernamental, el Ejército y la Policía, cuya incondicionalidad necesita mantener.

“Por otra parte, de que una empresa semiprivada, con supuesta participación del Estado, de la que no se rinde cuentas, destine 571 millones 230 mil córdobas --en ocho meses-- es algo nunca visto. Ni Bill Gates --el magnate de la tecnología-- es tan bondadoso con sus trabajadores”, dijo con recelo sobre las verdaderas intenciones de la acción de Ortega, quien a toda costa busca la reelección presidencial.

Para Marcos Carmona, Director de la Comisión Permanente de Derechos Humanos, CPDH, Ortega sólo es demagogia, y usa millones de córdobas de un negocio supuestamente del Estado, cuyos fondos deberían ser parte del presupuesto nacional. Si es así, y si se cree en la palabra del mandatario venezolano Hugo Chávez, de que el negocio es de Estado a Estado, esto podría significar un delito.

La blasfemia desde el poder

“Habría que valorar si en realidad se están utilizando fondos públicos para lavar la imagen de Ortega, que ahora trata de vender su imagen como si fuera un prócer nacional, cuando es verdaderamente un simulador que blasfema al compararse con Cristo. Hay que analizar jurídicamente si la utilización descontrolada de esos fondos constituye delito contra el Estado”, dijo Carmona.

Tanto Carmona como Carrión concuerdan en que aquí no se está regalando nada a los trabajadores estatales, porque tienen bien ganado eso y más.

Primero negó el dinero

Carrión considera que el bono no resolverá el problema económico, ni siquiera del sector que lo recibirá. “Es temporal, pero debería ser permanente con dinero presupuestado y debidamente establecido como incremento salarial. Es algo que no entiendo, ya que Ortega decía que el Estado no tenía dinero para el incremento de 500 córdobas para maestros, pero repentinamente aparece el dinero. “Entonces significa que sí hay dinero, pero se usa discrecionalmente”.

En tanto, Carmona indica que desde el punto de vista de los derechos humanos, el problema no es de bonos, sino de la ausencia de una política integral de incremento salarial para los trabajadores de todos los sectores, de una política de empleo y de apoyo a la inversión, sin embargo, en Nicaragua eso no existe, y en cambio está la represión sindical, empleados públicos presionados a apoyar las marchas del gobierno, y el espanto de los inversionistas con los grupos de choque orteguistas.