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El público agradecimiento del Comandante en Jefe del Ejército de Nicaragua, general Julio César Avilés Castillo, al presidente Daniel Ortega, por el bono “solidario” y otras gestiones económicas para mantener “contentas” a las Fuerzas Armadas, fue objeto de preocupación y de crítica.

Para el director del área jurídica del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Gonzalo Carrión, “es preocupante” que el jefe máximo de una institución pública de mucha credibilidad, como el Ejército, se exprese en los términos “muy familiares y políticos” hacia una situación “de mucha delicadeza política y económica para el país”.

“No es porque no tenga derecho a agradecer, pero siendo él (general Avilés) el jefe de una institución tan influyente e incidente ante la ciudadanía, en momentos en que se discute la legalidad e institucionalidad del país frente a actitudes consideradas como políticas de parte del presidente Ortega, debería tener más cuidado al decir las cosas y cómo las dice”, observó Carrión.

El general “contento”

Esta semana el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, a preguntas de los periodistas sobre el estipendio ofrecido por el presidente Ortega en un acto partidario el pasado 30 de abril, respondió que la institución estaba “contenta” por el apoyo presidencial.

Para Carrión, el “agradecimiento” y el estado de satisfacción “contento” del Ejército, sumado a la forma en que el general se dirige hacia el presidente (“presidente Daniel”), provocan lecturas políticas “que no son favorables” para la imagen y credibilidad del cuerpo militar.

¿Por qué no contentó a jubilados?

El abogado del Cenidh enfatizó que la crítica no es hacia el derecho de los trabajadores a recibir mejoras salariales, sino hacia el respeto a la institucionalidad democrática del país.

Según el activista de los derechos humanos, hay todo un cálculo político de Ortega hacia el electorado de cara a las elecciones de 2011, “donde pretende reelegirse contra ley y contra la presión y rechazo de la oposición política y amplios sectores nacionales”.

“Si el presidente Ortega quería contentar al pueblo con un bono, ¿por qué no lo hizo antes con los jubilados?, cuestionó Carrión.