Tatiana Rothschuh
  •   SAN CARLOS /RÍO SAN JUAN  |
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Diversas comunidades y organizaciones sociales de Centro y Sudamérica, reunidas en San Salvador, emitieron una Declaración sobre la minería en América Latina, en la cual condenan la resolución de la Sala IV Constitucional de Costa Rica “a favor de la explotación de la mina Las Crucitas, que contaminará la cuenca del río San Juan”.

“Nos solidarizamos con el pueblo costarricense y nicaragüense, especialmente con las comunidades que van a ser afectadas”, sostiene la Declaración surgida del “Encuentro Latinoamericano por la defensa de los recursos naturales y la vida de los pueblos”, realizado en el marco de las celebraciones internacionales en el Día de la Tierra.

“El actual modelo de desarrollo de las potencias del mundo, especialmente Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea, han impuesto una política económica que especializa a los países de América Latina en la exportación de materias primas y de recursos naturales, profundizando el saqueo de nuestra biodiversidad”, afirman.

En el pronunciamiento consideran que “a través de sus trasnacionales, estos países se aprovechan de legislaciones flexibles y acordes con el capital extranjero, aprobadas en dos décadas de neoliberalismo, que les genera enormes beneficios económicos y no les exige cumplir ningún requisito ni las hace responsables por los profundos impactos ambientales, sociales y económicos que genera su accionar”.

“Al final, los países de América Latina se quedan sin el agua, sin los minerales y sin los recursos económicos, resultado de la extracción. Para colmo, esta política se intenta profundizar con los Tratados de Libre Comercio, en un proceso de recolonización de nuestras economías y sociedades, que tiene como objetivo garantizar el control de las riquezas naturales”, señalan las organizaciones firmantes.

Modelo copiado en toda América Latina

En la Declaración exponen que “el mismo patrón de las trasnacionales de estas potencias es copiado en todos los países latinoamericanos. Frente a esta situación, existen variadas realidades. Por un lado, organizaciones sociales --como las centroamericanas-- que dicen ‘no a la minería’, acorde con las situaciones específicas de sus países y de la voluntad manifestada por las comunidades”.

Entre los firmantes se encuentra organizaciones ambientales, sociales, de comercio y religiosas de El Salvador, Guatemala, Honduras, Colombia, Perú y Bolivia.